Dictadura perfecta, la de Luis Estrada.

La dictadura perfecta es la nueva entrega del realizador Luis Estrada. En cines octubre 2014.

Un poco de antecedentes. Tuve la oportunidad de conocer al más grande e inigualable artista de México y no hay que olvidar, hombre de negocios, en un evento que ofreció el Instituto Mexicano de Cinematografía, el IMCINE, en relación a las nuevas plataformas de distribución digital; debió ser esto a principios del 2012. De manera llamativa, y para no discriminar a las verduleras en los mercados, el Sr. Estrada quien venía acompañado por su séquito de admiradores o acarreados, intentó provocar al representante que Google había enviado para dar una platica sobre YouTube como una nueva plataforma de distribución de contenidos. De manera sublime el visitante estadounidense hizo caso omiso al tono elevado del artístico director, quien renegaba de la cantidad de visitas que un video debería tener en ese entonces para comenzar su proceso de monetización y en especial de la retribución económica que YouTube daba por los mismos.

Fue un momento de pena ajena en verdad, porque si Luis Estrada entendiera el modelo de negocio de la industria fílmica de entretenimiento a nivel mundial; pues el de la industria cinematográfica nacional me queda muy en claro que sí lo entiende, comprendería entonces que desde La Ley de Herodes (1999), él se había convertido en un One-hit wonder, y que el resto de su filmografía es el remanente de un impulso que alguna vez tuvo y que ya no será.
Luis Estrada supo consolidar su carrera como Showman, más que como cineasta, pues los datos lo ubican como un director un poco por debajo del promedio. Logra entradas cercanas o superiores al millón de asistentes; cifra que ronda por la media nacional en estrenos comerciales, lo que genera un flujo decente de audiencia a las salas de exhibición en temporadas bajas. Lo que hasta la fecha es cierto y puede cambiar al término de este año, es que ninguna de las producciones del realizador se encuentran en el Top 10 de asistencia de los últimos 13 años y su cine no es económico, ya que sus productos tienden a superar el costo promedio de una película mexicana.
La ley de Herodes. Película que
pone en el mapa a Luis Estrada.

 

Por lo anterior su trabajo en cine es esporádico, es un director que se puede encontrar en el estándar o por debajo de éste, donde los malos años para la industria; en lo que refiere a la asistencia del público al cine de origen nacional, se traducen en los buenos años de Estrada, aunado a que es un creador cuyas obras se han vuelto costosas, riesgosas y que no han levantado buenos números en las ventanas de explotación comercial, es como Estrada se convierte en alguien que hay que tener guardado y sacar a pasear de vez en cuando, sobre todo para su especialidad: temas político-sociales controvertidos que requieran ser monetizados de forma rápida a través del género de la comedia; con capacidad de atracción de audiencia a las dulcerías, en especial compradores de combos, que es lo más importante para programarlo.

Con la entrega de un película promedio por sexenio, Luis Estrada ha desarrollado su dictadura perfecta dentro de la industria cinematográfica nacional, y ha sabido tomar ventaja; lo cual hay que aplaudirle, de retratar superficialmente las situaciones que ensombrecen el acontecer diario de México. En La Ley de Herodes (1999), ilustró y criticó al Partido Revolucionario Institucional de mediados del siglo pasado. En Un mundo maravilloso (2006), que por cierto fue una producción que pasó desapercibida en el imaginario colectivo de la sociedad mexicana, la crítica fue para el gobierno saliente de Vicente Fox y el entrante de Felipe Calderón.

El infierno – 2010.
Película sobre el narcotráfico y
el crimen organizado en México

 

Aprovechando que había fondos y recursos para los festejos del Bicentenario de la independencia y Centenario de la Revolución, Estrada entregó al público en el 2010 El Infierno, un triunfo relativo para las salas de exhibición por la cantidad de personas que fueron a verla: 2.1 millones de asistentes, y un fracaso financiero pues apenas y recaudó en taquilla entre $20 y $25 mdp más de lo que fue su presupuesto; claro, presupuesto proveniente del erario público, por lo que para el modelo de negocio de Estrada, no hay perdidas y sólo ganancias – aunque sean las de la nómina de la película, pero esa es la magia del negocio: alguien le pierde, uno le gana. Y ahora, redoble por favor, Luis Estrada reafirmará su dictadura perfecta con una producción de título homónimo que estrenará con un número monstruoso de salas; más menos las mil doscientas, el 16 de octubre de este año.

Para bien o para mal, no puedo predecir que esta situación vaya a cambiar pronto, seguirán existiendo perfectos dictadores del cine mexicano como Luis Estrada y seguirá existiendo la política y la sociedad que le dan material para hacer una película cada vez que algo se esté colapsando en el país, lo cual es seguido. Mensaje para los nuevos realizadores: aprovechen la situación y creen una historia sobre estos actores de la política y la cultura en México. Imagínense que un día el país se arreglara, que no existiera la pobreza, la corrupción y la violencia. Ese día, muchas personas, entre ellos este artista, verán a su régimen temblar bajo un nuevo estatus quo.

Así como lo mencioné en la publicación Los Indestructibles 3 – Un buen ejemplo. O, la oportunidad del cine mexicano para ser exhibido, los productos fílmicos que ofrece Luis Estrada pasan a ser parte de esas franquicias a las que personalmente ya no les dedicaré mis recursos económicos en taquilla y menos en las dulcerías, pues ya encontrándole la fórmula a este realizador, a menos de que encuentre una función por $20 pesos o menos, no veré esta película que resultará ser: pan con lo mismo.
La dictadura perfecta, tratará sobre la supuesta imposición de un gobierno por parte de los medios de comunicación.

Finalmente, si en mis manos estuviera la asignación de recursos públicos para la producción cinematográfica en México, con lo que tiene de presupuesto una película como La dictadura perfecta, preferiría invertir en tres nuevas propuestas, de tres nuevos talentos; ir dejando de lado a quienes ya deben ir de salida, a los de la vieja escuela, al dinosaurio que se queja de los de su especie pero se alimenta de ella. Adiós a los dictadores del milenio pasado.

Recuerda que más allá de realizar un texto crítico sobre de las producciones cinematográficas mexicanas, o de caer en escritos académicos cuya profundidad y detalle son para audiencias y lectores especializados, la finalidad de este espacio es informar de manera concisa, de entretener a quien lee y sobre todo de crear consumidores de medios responsables y conocedores de su entorno y su industria. Exija lo que quiere ver y rechace con ímpetu lo que no sea de su agrado, sencillo: no lo pague, no lo consuma.

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Declaración: En cuanto a las imágenes de las películas aquí expuestas, no existe en ningún momento la intención de violar ley alguna en materia de derechos de autor, por lo que se le reconoce a todas y cada una de las productoras y distribuidoras el derecho de las mismas.

**NOTA** Antes del estreno de La dictadura perfecta, se publicará el pronóstico para la película. De antemano, aunque desgastado el modelo de Luis Estrada, la producción tiene puntos a favor para triunfar en taquilla.


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