El cine en México. ¿Cultura o Negocio?

¿Cultura o Negocio? – El cine en México es ambas y eso lo define como único.

El tema que se presenta desde el título de esta publicación es complicado, despierta discusión y es un dilema vigente entre los principales actores de la cadena de valor de la industria cinematográfica mexicana. Sin pretender herir susceptibilidades; eso sucederá en otra ocasión, vale la pena establecer el panorama general que dará pie a definir por parte misma del lector, una respuesta subjetiva por parte de cada individuo sobre la pregunta que se plantea. ¿Es el cine en México, cultura o negocio?

La discusión respecto a la premisa que sustenta este texto, posee varios niveles de interpretación, además de encontrados puntos de vista y enfoques que permitirían redactar un libro respecto a este tema. Sin embargo, para facilitar la comprensión en este espacio-tiempo, se concentrará el esfuerzo por esta ocasión en los siguientes puntos. Primero, la cuestión legal-cultural, cómo establece y ve el Estado al cine; segundo, el cine como una actividad económica; tercero, las bases más simples de una industria. Los puntos número dos y tres se pueden conjugar en uno sólo, para fines prácticos se han dividido y así se consigue un análisis un poco más detallado, comprensible y no tan extenso.
Para el gobierno, el cine es cultura.

 

Comencemos por el principio, dirían algunos. Antes de abarcar otros enfoques del tema, se debe entender que el cine, la industria cinematográfica, las películas y demás ambigüedades que presenta la ley en relación a los conceptos que la misma emplea para definir esta actividad, son el primer punto de interés que se debe resaltar para el presente análisis. Cuando un concepto no está expresamente definido en la materia que lo regula, se da oportunidad para que surjan variadas interpretaciones del mismo, lo que dificulta definir el qué es, y por lo mismo los objetivos, metas y planes de acción para la promoción de éste objeto, prioridad principal de la Ley Federal de Cinematografía.
El cine para el Estado mexicano, es un bien cultural.
Para el país, para el gobierno y ante la ley, sin adentrarnos en este momento en cuestiones mediáticas, el cine es cultura y por ende se debe promover, apoyar y fomentar las actividades relacionadas a éste. Concentrémonos en tres puntos clave que surgen de esta premisa.
  1. La ley  define que: el cine es un bien cultural, y lo establece de la siguiente manera en el papel.
    1. La industria cinematográfica nacional por su sentido social, es un vehículo de
expresión artística y educativa, y constituye una actividad cultural primordial, sin menoscabo del aspecto comercial que le es característico. Corresponde al Poder Ejecutivo Federal la aplicación y vigilancia del cumplimiento de esta Ley y su Reglamento.
  1. Sin menoscabo del aspecto comercial. Si careciera de aspectos comerciales no se harían tantas películas alrededor del mundo. Pero lo que se debe rescatar de este punto es, que las cuestiones comerciales como lo indica la ley, se encuentran en una posición que no son prioridad para ésta.
  2. Por su sentido social. No poseo las capacidades para establecer lo contrario, sin embargo, la industria cinematográfica en el mundo, se traduce en miles de millones de dólares que inversionistas depositan en esta actividad, esperando ver su dinero de vuelta y con creces. Ante las nuevas tendencias y disposiciones de empresas socialmente responsables, esta característica en la ley cobra peso y validez, pero no es la base que sustenta a una industria. Aunque en efecto el ir al cine es una actividad social, no necesariamente significa que ésta tenga un sentido social.
  3. Expresión artística. Si se hiciera en un estricto apego a la ley, no debería entonces preocupar a realizadores y productores que su obra llegase a salas de exhibición comercial, ya que para bienes artísticos existen salas especificas para su difusión, como las CINETECAS, circuitos alternos, festivales, muestras, entre otras ventanas que no afectarían los modelos de negocio de la distribución y la exhibición.
  1. La constitución establece que el acceso a actividades culturales es derecho de todos. Dentro del artículo cuarto de la carta magna, se puede leer lo siguiente y es a partir de este punto que surgen los escenarios actuales de la situación actual del cine en México.
    1. Toda persona tiene derecho al acceso a la cultura y al disfrute de los bienes y servicios que presta el Estado en la materia, así como el ejercicio de sus derechos culturales. El Estado promoverá los medios para la difusión y desarrollo de la cultura, atendiendo a la diversidad cultural en todas sus manifestaciones y expresiones con pleno respeto a la libertad creativa. La ley establecerá los mecanismos para el acceso y participación a cualquier manifestación cultural.
      1. La Constitución convierte al Estado en el principal responsable de la producción cultural y artística del país.
      2. Quien produce, en este caso el Estado, tiene las facultades hasta donde factores externos lo permitan, de regular la oferta y la demanda de un bien cultural especifico, en este caso el cine. La obligación en esta ocasión otorga un mecanismo de control cultural, tema sobre el cual se escribirá en otra publicación, dando el espacio que merece éste y otros asuntos.
  2. La Ley no cuenta con un enfoque o modelo de negocios para esta actividad, aunque sea llamada por la legislación misma como industria cinematográfica nacional.
    1. El cine es una actividad cultural que por obligación el Estado fomenta, sin embargo éste no busca que se establezca como industria.
    2. Para fomentar y promover las actividades cinematográficas que estipula la Ley y el Reglamento de Cinematografía se crean fondos públicos, los cuales se destinan para las distintas etapas que conforman los procesos de la cadena de valor de la industria, o en este caso, los que el Estado considere prioritarios.
      1. Alguna vez denominados fideicomisos, ahora llamados fondos, estos recursos provenientes de la federación son considerados como perdidos, ya que al tratase de una actividad cultural, cuya responsabilidad de mantenerla es del Estado, no se establece un mecanismo de rendición de cuentas cuya medición sea económica, pero sí parámetros de cuantificación cultural.
      2. En base a esta cuantificación cultural, mientras en el país se produzcan más de cien largometrajes al año y la mayoría cuente con participación en festivales nacionales o extranjeros, además de los premios conseguidos en los certámenes, se puede decir que la industria cinematográfica en México es buena, estable y prolífica.
Y hasta aquí podríamos dejar el texto y seguir con nuestras vidas, sin embargo, el trato que se le da a la actividad cinematográfica en México no es sólo cultural. Aquí el discurso cambia de tono, se habla de industria, de cuotas de pantalla, de un mal trato por parte de distribuidores y exhibidores, de irregularidades, falta de mecanismos para una sana competencia, etc. Pero nadie habla sobre la actividad económica.
¿Qué es actividad económica y cómo se acoplaría la industria cinematográfica a la misma?
El cine, además de sus capacidades
culturales, debe considerarse industria.

 

Conforme avance el texto, nos podremos percatar que resulta complicado y enredado hablar de la industria cinematográfica desde la perspectiva cultural y que sería más sencilla tratarla como una industria más, dentro de la categoría de las industrias creativas claro, pero sin intervenciones o restricciones por parte del Estado y las Leyes que la regulan. Veamos entonces primero, qué es actividad económica y cómo encaja la cinematografía como anillo al dedo en este rubro, cómo es que tiene capacidad de generar distintos tipos de riqueza y cómo impulsaría al país el establecerla como prioritaria para el desarrollo integral de la nación.
  1. La industria cinematográfica, desde sus tres principales actores, es una actividad económica completa.
    1. Actividad económica es: el intercambio de productos, bienes o servicios para cubrir las necesidades de los humanos.
    2. En ese sentido, de la manera más básica y directa posible, la industria cinematográfica se encarga de cubrir una parte de las necesidades de recreación y esparcimiento de las personas.
      1. Las películas en primera instancia a través de estimular sensaciones, impulsar emociones y narrar las mejores historias en la pantalla grande; las salas de exhibición por su parte, se encargan de proporcionar la atmósfera y el escenario adecuado para maximizar la experiencia de ir al cine, desde la infraestructura, hasta los mejores alimentos en dulcería, todo envuelto en un excelente servicio.
      2. El cine no es sólo hacer películas y buscar que se presenten en salas de exhibición. Ya sean productores, distribuidores o exhibidores cada uno tiene bajo su responsabilidad un negocio, una empresas que cuando se logra la conjunción de todas las partes se establece una industria, como lo veremos más adelante.
  2. El cine es más que cultura, pues tiene la capacidad de generar distintos tipos de riquezas.
    1. Con el fin de no alimentar y hacer más grande una discusión que parece tendrá una vida duradera, hay que darle cierto reconocimiento social y cultural a la industria cinematográfica, pero no establecer que esas son sus bases naturales de existencia.
    2. Riquezas económicas – materiales. Las industrias creativas y del entretenimiento, en donde el cine es parte de éstas junto con la televisión, los videojuegos, la publicidad, entre muchas otras actividades, tienen la capacidad de generar miles de millones de dólares al año,  la suma de todas las actividades del sector se proyecta valdrá para 2017 cerca de $2 trillones de dólares a nivel mundial.
    3. Riquezas culturales y sociales. Cuando se habla de un bien cultural, una propiedad intelectual o un producto de entretenimiento, no se puede hablar solamente de cuestiones económicas. Estas obras, si se pueden llamar de esta manera, tienen la capacidad de entregar más que un rato de esparcimiento a quienes las consumen. Educar, informar, ser una expresión artística, entre muchas otras riquezas no materiales provienen de los bienes culturales como el cine.
Ya se estableció porque el cine es una actividad económica completa y su capacidad de generar más de un tipo de riqueza. Enfoquemos ahora la atención en la cuestión industrial. Si en la Ley está descrita como industria cinematográfica nacional, por qué no se le trata como tal. ¿Cuáles serían las ventajas de tratar a la cinematografía como una industria formal?
Las actividades económicas abarcan tres frases, y la industria cinematográfica posee las tres. Aunque el primer eslabón en su mayoría es subsidiado por el Estado, y la incursión de éste comienza a darse en el resto de los sectores, la actividad del cine es por sí misma incluyente en el resto de los procesos internos, además de valerse de agentes externos para complementar metas y objetivos, lo que le da conexión con otras actividades y sectores.
  1. ¿Cuáles son las tres fases que hacen al cine una industria?
    1. La industria cinematográfica produce.
      1. De forma vaga y vulgar, pero a la actividad de hacer películas se le conoce como producir.
      2. Sin quitarle mérito a las demás fases, pero la producción en la industria cinematográfica se convierte en el principal insumo de la maquinaria. Sin películas, las distribuidoras no tendrían qué entregarle a los exhibidores, quienes a su vez no tendrían qué proyectar en sus salas, las cuales estarían vacías y en quiebra.
    2. La industria cinematográfica distribuye.
      1. Una vez que la película está concluida, el distribuidor es el responsable de llevarla a las salas de exhibición, hacer las copias que estime necesarias y promocionar el producto, todo esto con el fin de atraer a los espectadores a las salas de cine a consumir el producto que ha decidido manejar.
    3. La industria cinematográfica exhibe, que es una de las principales ventanas de consumo.
      1. Finalmente, quien cierra el ciclo es el exhibidor, que como ya se explicó con anterioridad es responsable de maximizar la experiencia del público, para sembrar en éste la satisfacción y el deseo de regresar por más películas y más palomitas.
  2. ¿Qué tan necesarios son los incentivos para una industria?
    1. Si se dejara de ver al cine como una actividad cultural ante la ley y se le diera el peso industrial que requiere para establecerse y desarrollarse, los fondos públicos que actualmente existen pasarían a ser denominados incentivos. ¿Cómo funcionan básicamente los incentivos?
      1. Los incentivos existen para dar el empujón a ciertas industrias específicas, desarrollarlas e impulsarlas. Los incentivos deben existir por un periodo establecido en el tiempo. Una vez logradas las metas y objetivos o que se determine la inviabilidad de éstos, el incentivo debe retirarse.
      2. Ningún incentivo es autosustentable en el tiempo. Se debe recordar que éste es un recurso del erario público que puede ser destinado a cualquier otro objeto que requiera su atención y prioridad, como en este caso podrían ser: escuelas, hospitales, infraestructura en telecomunicaciones, recesiones, crisis, contingencias, entre otras razones que podrían hacer desaparecer los fondos de un día a otro.
  3. El apoyo debe darse en conjunto.
    1. Para cerrar este último punto, se debe reconocer el trabajo que realizan las instituciones federales para impulsar el crecimiento industrial del país. Sin embargo los resultados aún son dispersos. Falta concentrar los esfuerzos bajo un solo techo. Incluir a la cinematografía dentro de las industrias creativas y crear fondos específicos para la última podría presentar un mejor panorama para el desarrollo de una industria de medios creativos en México.
Esta publicación se ha extendido más de lo previsto, así que con el objetivo de no aturdirlos más, sólo queda concluir de manera breve que el cine en México es un negocio y una actividad cultural. Definir cuál de las dos categorías tiene más peso puede basarse en el origen específico del producto mismo. Existen productos fílmicos creados con la sola intensión de entretener y hacer negocio, mientras que otros se crearon bajo una premisa de expresión artística por parte de los realizadores, lo que dirige a la obra por otros rumbos de exhibición alejados de lo comercial y los retornos económicos, pero sí los acerca a los festivales, premios y retornos de fama y renombre.
¿Ustedes qué opinan, el cine en México es arte o negocio?

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