El libro de la vida – Del Toro decide sabia apuesta por la animación.

Guillermo Del Toro presenta su apuesta por la animación, uno de los géneros más consumidos por los mexicanos.
En esta ocasión, aprovecharemos que la próxima semana estrena la película El libro de la vida, producción de Guillermo Del Toro al que no creo necesario en este momento introducir, ya que basta poner su nombre en Google para tener más información de él que la que él mismo conoce de sí. Es entonces que esta publicación tomará la ventana de oportunidad que se abre en este momento para hablar del tema de la animación.
No pretendo reparar a detalle en la situación actual de la industria de la animación en México, creo que hay personas más capaces para ese tema, y en lo que a su servidor concierne, zapatero a su zapato, por lo que hoy hablaremos en lo general, del cine de animación en el país.
La animación, junto con el género de acción y aventuras, en lo que respecta a las películas que no son producidas en el país, son las dos principales preferencias de consumo de los espectadores que asisten al cine en México. De forma irónica, pero también justificada, los dos géneros de los cuales hablamos en este párrafo son lo que menos se producen por parte de los realizadores nacionales, ya sea por lo complicado que resulta llevarlos a cabo, o por lo costosos que tienden a ser este tipo de proyectos. Será por muchas razones, pero en resumen, lo qué más consume el público es lo que menos ofrecemos.
El libro de la vida está registrada  oficialmente como una película estadounidense, pero para ciertos eventos será considerada una producción mexicana debido a que los elementos protagónicos del equipo técnico y artístico encargados de la realización de esta obra, son principalmente paisanos. Sin embargo, las principales fuentes financieras del capital que fluye dentro de este proyecto, son en esencia de origen extranjero.
Lo que se debe rescatar en este punto, es que México; o lo mexicanos responsables del proyecto, agregan a su alineación de películas ofrecidas al público una obra de animación con estándares de competitividad internacional y que además compartirá fecha de estreno con la nueva entrega del realizador Luis Estrada, quien pone en el mercado una historia más de crítica contra el actual gobierno en el poder, lo que podría restarle presencia en la preferencia por la audiencia a esta última.
Entremos de lleno al análisis del cine de animación en México, reforcemos un poco lo que hasta este punto hemos comentado y justifiquemos con datos las opiniones que aquí se publican. Para lo anterior y debido a que los informes oficiales no son contundentes de un año al otro, emplearé estadísticas del 2012 y 2013, donde se podrá apreciar que el año pasado en cuestión no fue el mejor para el cine de animación de origen local.
¿Qué cine produce México y qué películas consumen los mexicanos?
¿Qué tipo de películas consumen más los mexicanos?
Las películas con clasificación apta para toda la familia, son a las que más se asiste en México.
En general, como se puede apreciar en los dos gráficos anteriores y aunque la información ya tiene un par de años de haber sido publicada, la preferencia de consumo de los mexicanos se concentra en películas de animación y de acción/aventuras. Con base en lo anterior, se puede comprobar que el cine es una actividad familiar en México, por lo que al ser las películas animadas las más concurridas, también lo son las que cuentan con una clasificación que las hace aptas para todo el público, AAsegún lo estipulado por la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía de la Secretaría de Gobernación en conjunto con el Reglamento del Instituto Mexicano de Cinematografía.
Al 2012, México producía historias con enfoque en los géneros menos consumidos en el país.
Las producciones mexicanas se concentran en audiencias específicas y no en masas. Paradigma que cambió en 2013.
Por su parte, la oferta que crean los productores y realizadores mexicanos, la cual a la fecha no ha presentado cambios drásticos según los datos del 2012, salvo los porcentajes específicos por género, se concentra en tres principales rubros: drama, documental y comedia, cuyo orden actual se muestra en el gráfico siguiente, donde las comedias se han convertido en la tendencia protagónica que domina la oferta de la producción cinematográfica nacional. Comedias, comedias románticas, drama y documental, son los enfoques más preferidos por los creadores, siendo la animación y la acción/aventura de lo que menos oferta la industria mexicana.
Como ya se específico párrafos arriba, los géneros más consumidos por los espectadores son también los que mayor dificultad presentan en su realización, en específico lo que concierne a la obtención de recursos para llevarlos acabo. Por esta razón y en especial por la oferta que da a su público el cine nacional, las películas de mayor consumo son aquellas con clasificación B y B-15, lo que limita la participación del mercado a nichos específicos; donde tanto productores como espectadores, encuentran en la comedia un escenario en el cual pueden relacionarse y que se ha convertido en el barco que actualmente navega el rumbo del cine mexicano.
A partir de 2013, la oferta de producciones nacionales se concentra en el género de la comedia.
Después de más de una década de ofrecer contenidos para un público mayor a los 15 años, el cine mexicano se concentra en atender a las familias que van a las salas de exhibición.
A partir del éxito obtenido en 2013 por películas como Nosotros los Nobles y No se aceptan devoluciones, se repite el fenómeno que predominó en la producción cinematográfica nacional una década atrás, cuando después del impacto logrado por El crimen del padre Amaro, los realizadores se concentraron en ofrecen un género específico al público local, en aquellos años el drama. Ahora la constante centra su atención en las comedias y las comedias-románticas, lo que se podría proyectar como sucedió en aquellos años, de tener en un periodo breve en el tiempo, una fórmula desgastada.
Diversificar la cartera de productos que ofrece el cine nacional, es una de las mejores opciones que tienen actualmente los realizadores para estabilizar y asegurar la presencia de la que actualmente gozan las producciones locales en la cartelera y la elección del público, de lo contrario el 2015 podría representar un año a la baja para el cine mexicano.
Producción de cine de animación en México.
Si bien la oferta de largometrajes animados producidos en México no es la que el público demanda, hasta el año 2012 los creadores habían encontrado en el formato de cortometraje, la mejor apuesta para dar a conocer sus capacidades técnicas y narrativas en la materia.
Sin embargo, por motivos que no son del todos claros y no cuentan con registros oficiales precisos, el número de estos proyectos se desplomó significativamente en 2013, lo que pone en riesgo a uno de los géneros más consumidos por lo mexicanos y cuya satisfacción de demanda proviene del extranjero.
Cae cerca del 50 por ciento la producción de cortometrajes en México.
Sólo el 11 por ciento de la producción de cortometrajes en México pertenecen al género de la animación.
¿Qué tipo de cine produjo México en el 2013?
En el 2013, se produjeron en México 360 cortometrajes, la cifra más baja desde 2010 y un descenso importante si se compara con el año anterior inmediato donde la producción fue de 622 obras. De esos trescientos sesenta proyectos, sólo el 11 porciento corresponden al género de animación, dato que se contrapone con la oferta educativa nacional en la materia, la cual tuvo un boom los años pasados. En general, México crea y capacita profesionales para la producción audiovisual, pero en las cuantificaciones oficiales no se aprecia una relación a la par en la oferta y la demanda del área.
Lo anterior se traduce en un dato que por lo menos los años 2012 – 2013, ha mantenido una constante de la cual no sabemos si sentirnos orgullosos o preocuparnos. En ambos periodos, el país sólo ha producido una película de animación por año, las cuales generalmente no tienen un impacto positivo en taquilla debido a diversos factores en los cuales no se reparará en este momento.
Hasta aquí un panorama general, sólo una pizca de la punta del iceberg, de la situación actual de la producción de cine de animación en México y de la oferta en general de la producción cinematográfica nacional, temas que requieren de una profunda documentación e investigación y que existiendo ventanas de oportunidad como ésta, se irán desarrollando.

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