La piratería, ¿un problema de marketing?

El mercado de productos ilegales crece y se desarrolla al grado de demostrar una estructura de organización superior que los mercados formalizados y regulados no tienen.

Como parte de una serie de entregas que se publicarán en los próximos meses, en esta ocasión el enfoque recaerá en un tema que ya es tan recurrente en la industria del entretenimiento a nivel internacional y nacional, que en determinado momento éste pasa a ser parte del modo de vida de la sociedad y es adoptado al grado que por temporadas pierde interés alguno convirtiéndose en una realidad monótona, ya que parece ser un problema que no tiene solución inmediata alguna.

La definición de ilegalidad, como la acción de oferta y demanda de bienes no autorizados para su intercambio comercial, es un tema tan antiguo como los inicios de la civilización mercantil misma y en efecto es un fenómeno difícil de regular y modificar para que funcione bajo un marco legal-fiscal que permita un impulso económico a la industria del entretenimiento, debido a que esta actividad; conocida como piratería, quita la posibilidad a los responsables de explotar económicamente una propiedad intelectual, de atender ciertas ventanas de monetización para sus productos…
… O, ¿la piratería atiende mercados que han sido descuidados por los responsables de establecer la oferta de productos de entretenimiento?
En este espacio no se pretender justificar o defender la existencia de mercados informales y actos ilegales como la piratería, sin embargo vale la pena establecer ciertos puntos que harán recapacitar a los lectores, a la sociedad y a los encargados de mercadotecnia de las distribuidoras, en que no toda la culpa es de los llamados piratas.
En esta ocasión se reparará únicamente en el mercado ilegal físico, es decir en las copias en DVD y BLU-RAY de películas mexicanas que sin autorización de quien posee los derechos de explotación comercial, se encuentran a la oferta del público en comercios informales.
Según los datos oficiales, que por razones prácticas en esta ocasión nos concentraremos en los que provee el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) en el Anuario Estadístico 2013, los cuales resultan un vagos y demuestran la falta de investigación en el tema, indican que de las 101 producciones nacionales estrenadas en el 2013, sólo 26 podían encontrarse en los mercados informales, esto en la muestra representativa de ciudades elegidas para el estudio sobre la distribución de cine mexicano en DVD y BLU-RAY ilegales, lo que equivale sólo al 26 por ciento del total de la oferta local disponible y lo que nos permite entender que incluso los piratas conocen a su mercado y no ponen como opción de consumo productos que sus clientes no están dispuestos a comprar. Esto habla mal de la producción nacional que ni en los mercados ilegales, donde el costo para el público es menor que en otro puntos de venta, logran posicionarse en la preferencia de la audiencia.
¿Cuáles son las principales producciones mexicanas que en 2013 se encontraban en los mercados informales?
Sólo dos películas estuvieron presentes en la muestra total de ciudades en las que se hizo el estudio.
De las seis ciudades que el IMCINE tomó como representativas para hacer el estudio de este caso, las únicas dos producciones locales que se encontraron a la disposición del público en el total de la muestra fueron: Heli y Mariachi gringo. Es interesante ya que las dos películas se enfocan en un mercado específico, el de la producción independiente y alternativa, y que además el público busca consumir contenidos no relacionados en exclusivo a lo comercial, pero por distintas razones que requieren una investigación a profundidad, se buscan y por ende se ofertan en mercados informales en donde la disponibilidad del producto y la flexibilidad en precios, deben ser los factores principales para que se recurra a este tipo de comercio.
¿Cuál es la cantidad de películas mexicanas encontradas en los mercados informales estudiados?
Se deben cuidar las múltiples lecturas que se puedan tener de este tipo de datos, como se explica a continuación.

 


Aunque la gráfica indica que en ciudades como Mérida, Querétaro y Tijuana, no se encontró cine mexicano en los puestos de DVD y BLU-RAY informales, esto no significa una disminución en el comercio ilegal de productos de entretenimiento. Múltiples lecturas se puede dar a esta información, ya que por otra parte en mercados como Guadalajara y Puebla se aprecia un fuerte incremento en la oferta de estos bienes apócrifos, pero el punto más interesante que debe considerarse y que se tratará en la próxima entrega de este tema es que incluso los comercios ilegales – los piratas – tiene que adecuarse y se ven afectados por las nuevas tendencias de consumo de medios, en donde el público está migrando a las plataformas digitales para buscar y ver de manera gratuita lo que antes buscaba de manera ilegal en los comercios informales.
Y, ¿de dónde obtienen el material los informales?
El mayor proveedor de los comercios informales, proviene de las fuentes primarias de distribución y venta al público.
Aunque el acto de videograbar la proyección de una película directamente de la sala de cine aún se estila, este fenómeno sólo cubre el ocho por ciento del origen del contenido para los mercados informales. En la actualidad ante los procesos estandarizados en lo que se desenvuelve la industria del entretenimiento, en especial la de la cinematografía y más en estos tiempo de el almacenamiento de datos digitales, antes que la película estrene en las salas de exhibición comerciales, los distribuidores ya tienen listos los DVDs o BLU-RAY para comenzar su venta al público en el momento en que estos lo determinen. Ya sea por alguna filtración desde el interior de la compañía de distribución o desde los menudistas o mayoristas que tienen el producto en sus manos con anticipación en sus bodegas, de algún lado una copia legal llega a mano del comercio informal y se crea un clon a partir del cuál se hacen las copias que sean necesarias y se distribuyen para el resto de los piratas. También existe otro escenario, en donde el producto es expuesto en circuitos alternos de exhibición o festivales de cine, a estos les llega una copia maestra del proyecto antes de que se tenga convenio con algún distribuidor, a esta copia se le conoce como Mastery puede ser replicada por casi quien sea, cuantas veces sea necesaria.
La piratería existe porque tiene una demanda por parte de los potenciales espectadores.
En efecto, y sin apoyarla, fomentarla o justificarla, la piratería existe porque la gente crea una demanda, y al existir una demanda , habrá una oferta. La actividad de ir a las salas de cine no está al alcance físico y económico de todos los mexicanos, por lo que algunos tienen que recurrir a otros medios de consumo para satisfacer sus necesidades de entretenimiento y esparcimiento, adquirir los contenidos de último momento es algo que ofrece el mercado informal, además de hacerlo a un precio relativamente bajo e incomparable con el de comprar una copia legal o el de ir a una sala de exhibición comercial.
¿Cuánto se paga por copia ilegal?, ¿se puede ofertar al público un producto auténtico a un precio accesible?

 

En la tabla de la izquierda, lo que cabe rescatar de esta información, es el hecho de que en la ciudad de Mérida se llega a pagar hasta $40 pesos por la copia ilegal de una película, cuando de existir una oferta de salas de exhibición económicas podría impulsar el interés del público por consumir el producto de primera mano en un cine y no del mercado informal, ya que se podría establecer un precio de boleto igual o menor a lo que cuesta la copia pirata y el público tiene a preferir la experiencia de la pantalla grande, que el de una proyección en la televisión.
Por ahora cerraremos esta primera publicación sobre la piratería en México, la cual parece ser un simple caso de mercados desatendidos; si lo está pensando, déjeme decirle que tiene toda la razón, es más que una simple cuestión que debe atender la mercadotecnia, ya que este asunto a llegado a escalar a niveles que competen a temas relacionados con la seguridad nacional, la política, entre otros. Sin embargo, un primer paso, es comenzar a marcar la diferencia y hacer el cambio, es el atender a ese sector de la población deseoso de consumir los contenidos más recientes de la industria, y que por distintas razones, tienen que recurrir a estos mercados informales para satisfacer su deseo de consumo mediático.

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