Cuando las palomitas son mejores que las películas – Industria Cinematográfica 101.

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Estas son las tres películas que hasta el momento se colocan como las más taquilleras en los Estados Unidos.
Pareciera que el título de esta publicación pasó a ser la constante en este accidentado año cinematográfico, en especial; sin implicaciones industriales pero sí culturales, al ver lo que se perfila para la próxima entrega de los premios Oscars 2015, lo cuáles ya se encuentran a menos de cien días de su ceremonia y parecieran no logran perfilar una competencia interesante, y ¿cómo podría ser lo contrario después de la oferta fílmica de este 2014?
Comenzará entonces la fuerte racha de premiaciones, lo que para algunos es tiempo de supuesta calma porque su trabajo pasa de los estudios a las alfombras rojas, para otros significa la última oportunidad del periodo para re-impulsar sus productos de entretenimiento a través de una propaganda mediática propia de un buen desempeño en los certámenes y por medio de una buena recepción por parte de la prensa.
Pero, ¿qué sucede cuando las palomitas son mejores que las películas? Esta premisa pone al descubierto puntos vulnerables para la industria,  lo que algunos llamarían de manera sutil áreas de oportunidad, y a la vez, este tema pone sobre una delicada balanza, la dependencia del exhibidor sobre un buen contenido para la atracción y oferta de una experiencia a los consumidores.
Cuando una situación como esta se presenta, y no sólo es un fenómeno vigente en las salas de cine de los Estados Unidos, ya que este escenario comenzará a suceder en las complejos de exhibición de México, se dependerá más de una mentalidad brillante en la programación de las películas ya no por región, sino por complejo específico, más que en la dependencia absoluta sobre las producciones mismas para atraer a los espectadores, teniendo en consideración que la actividad de ir al cine tiene raíces culturales más profundas que la labor de la publicidad y la mercadotecnia sobre la atracción de audiencias.
Se debe reconocer que la película es el principal gancho para la atracción del público a las salas de exhibición, sin embargo, se puede medir ese poder de atracción y determinar que, por lo menos en este año muchas de las producción no lograron cumplir con su cuota de atracción de espectadores y sin embargo la gente siguió yendo al cine,en igual o menor cantidad que en años pasados, pero allí estaban incluso con las buenas o malas propuestas en pantalla, lo que comprueba que la audiencia mexicana tiene la costumbre de asistir al cine.
Muchas pueden ser la ramas de investigación: social, humanística o cultural, sobre el porqué haya lo que haya en la cartelera el público seguirá acudiendo como ritual a los complejos cinematográficos, en proporciones relativas al poder de atracción que generen los contenidos programados, lo que complica pronosticar la extinción del cine como lo conocemos, pero si permite prospectar cambios en el modelo de negocio de la industria.
La disminución del público a las salas de exhibición en los Estados Unidos es una realidad que aún no se refleja en los mercados internacionales, como es el caso en los principales países de Asia, Europa y América Latina, sin embargo esto permite preparar varios escenarios y modelos de negocio para cuando la disminución del tráfico de audiencias suceda en cualquiera de estas regiones, teniendo en consideración la sorprendente capacidad que ha demostrado tener la industria para adaptarse a los retos impuestos por los consumidores y a los medios emergentes para la difusión de contenidos de entretenimiento y esparcimiento.
¿Cuáles son según los expertos de la Industria en Hollywood, los escenarios para el futuro de la cinematografía?
  1. Austeridad. La época de las grandes arcas y los bastos recursos económicos para la producción cinematográfica ha quedado atrás. Ante la actual situación de presupuestos limitados, recursos escasos y la búsqueda de la disminución del riesgo de inversión a través de propiedades intelectuales que propicien seguridad financiera, todos los individuos involucrados en la cadena de valor de la Industria, ya sean que sus labores estén involucradas en la producción, distribución o exhibición, incluso para los ejecutivos de los grandes estudios de Hollywood, deberán aprender a modificar sus estilos de vida y acoplarse a esquemas, llamémoslos, más económicos.
    1. La tendencia actual en los modos de consumo por parte del público indican que se deberán producir más contenidos a menor costo, con el fin de incrementar el portafolio de riesgo, incrementar la oferta y las opciones de comercialización de los mismos.
  1. Evolucionar la experiencia. En lo que refiere a las salas de cine, estás tendrán varios retos que enfrentar en los años venideros, sin embargo no deben olvidar que su principal objetivo fuera de cualquier modelo de negocio o plan de rentabilidad, radica en la experiencia de entretenimiento que otorgan a su público, por lo que allí encontrarán la principal variable que definirá su permanencia en el mercado o la salida del mismo.
  2. Ampliar el ciclo económico. Como se ha mencionado en otras publicaciones, los complejos de exhibición cinematográfica representan para la industria una ventana más de mercadotecnia para impulsar la monetización del producto en otras plataformas comerciales, por lo que en lo que refiere a la administración de propiedades intelectuales, éstas desde su concepción deberán contemplar su vida económica más allá de las salas de cine: la televisión, las plataformas digitales, aviones, hoteles, DVDs, Blu-Rays, celulares, figuras animadas y otros medios de esparcimiento y entretenimiento como el teatro, parques temáticos y más, deberán considerarse en la ecuación final de los puntos de retorno.
Estos son algunos de los elementos que se deberán tener en consideración para los próximos años en relación a la industria cinematográfica, los cuales deben contemplar la unificación de los distintos elementos propios y ajenos al medio para propiciar un crecimiento sustentable en el consumo de contenidos por parte de los espectadores, donde se deberá tener en mente que el cine produce un bien único, propio de sí mismo e irrepetible de cualquier otro, ya que la cinematografía tiene la capacidad de crear esa gran película en el imaginario colectivo social, fenómeno conocido como imagen cultural, el cual no sólo define a los creadores, sino también a la sociedad de consumo, principal fuente de alimentación para la industria.

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Alonso Valdés Morales.
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