Los consumidores tienen el control.

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En los nuevos modelos para el consumo de contenidos de entretenimiento, el monarca absoluto es la audiencia.
Abriré este texto estableciendo un concepto que en la mayoría de la publicaciones de este blog, se ha pasado por desapercibido o ha sido obviado, pero que es de interés para todos los elementos involucrados en la cadena de valor de la industria cinematográfica en México. Cuando me refiero a los individuos que asisten a las salas de exhibición a ver una película, generalmente los menciono como público, asistentes o audiencia, pero este léxico aleja de la visión de negocio al elemento principal que le da vida y trabajo a la industria: los consumidores.
¿Porqué debemos darle importancia al término consumidores? Sencillo, porque bajo una perspectiva industrial, recordemos que esto se llama industria del entretenimiento, las actividades para generar un producto de valor, no tendrían razón alguna de ser si estos no son adquiridos por los consumidores. Si algo no genera la suficiente cantidad de demanda y consumo se deja de producir, por lo que es prioridad conocer los gustos y las necesidades de nuestros clientes al momento de decidir la elaboración de productos específicos.
La semana pasada, hablamos del evidente cambio de roles que se ha dado en los últimos años entre el cine y la televisión, en donde ésta última se ha convertido en la principal fuente de ingresos para los conglomerados de medios, pasando el cine a representar un pequeño porcentaje de las ganancias anuales de las grandes corporaciones internacionales. Sin embargo, se debe señalar también, que la televisión no se encuentra fuera de la zona de riesgo, ya que en los últimos años, aunque no son números escandalosos, los índices de consumo televisivo y en específico de suscripciones a sistemas de televisión de paga, han ido a la baja en los Estados Unidos.
Si la industria cinematográfica de los Estados Unidos atraviesa por una época de crisis e incertidumbre y la televisión reporta bajas en los niveles de audiencia y suscriptores a sistemas de paga, ¿a dónde se están yendo los espectadores? O, ¿qué están comprando ahora los consumidores?
La ventaja o desventaja, depende del cristal con que se mire, para la industria de los contenidos de entretenimiento en México es la brecha tecnológica, este fenómeno de consumo de medios vía plataformas digitales apenas comienza, pero no se ha asentado como en el mercado estadounidense, por lo que da oportunidad a todos los actores de la industria para prepararse ante lo que será el futuro, que en algunos países ya es presente.
¿Por qué se titula entonces esta publicación Los consumidores tienen el control? En los siguientes puntos veremos como las industrias de medios se han entrado a un modelo de negocio tradicional en donde el cliente tiene la razón, y que con el paso de los años y gracias a las nuevas tecnologías de comunicación e información, el poder de imposición de contenidos que en un principio tuvieron ahora está bajo el control de los consumidores, en donde si algo no funciona no fue por en gran medida por ser malo, sino porque no agradó en principio a las masas o no cautivo a un nicho de mercado.
  1. Selección de contenidos en tiempo y espacio específicos. Con la llegada de las nuevas plataformas digitales de distribución de contenidos, los usuarios adquirieron la libertad de seleccionar qué ver, en el momento y el lugar que ellos deseen. En gran medida este fenómeno es responsable de alejar a los espectadores de las salas de exhibición, entre muchos otros factores, pero quien también comienza a ver los estragos de estos catálogos digitales, son las televisoras.
    1. Además de los sistemas digitales de grabación, como TiVo, que permitieron en primera instancia a los consumidores ver sus contenidos preferidos en el momento que ellos quisieran, pues estaban guardados en este aparato de reproducción, plataformas como Netflix, Hulu, AppleTv, entre muchas otras, le han dado a los usuarios la facilidad de no sólo seleccionar de entre un vasto catálogo la mejor forma de entretenimiento que estos deseen, sino también hacerlo en el momento y lugar que lo deseen ya que no requieren más que un dispositivo con acceso a internet para hacerlo. Por si esto resultaba en sólo ver películas y series de televisión que ya tenían años de haber estrenado, cada sistema digital produce contenidos exclusivos de alta calidad, lo que mantiene cautiva a la audiencia y a los suscriptores.
    2. Así como unas pequeñas cajas rojas en los súper mercados de Estados Unidos llevaron a la quiebra al gigante de la renta de DVDs Blockbuster, estas plataformas de video en demanda (VOD por sus siglas en inglés) están acaparando la atención de un mayor número de consumidores, quienes por diversos factores prefieren la facilidad que éste tipo de plataformas otorga en comparación con el consumo tradicional de medios.
  1. Diversificación de la oferta digital. Es curioso que en el 2013, los segmentos de población en los Estados Unidos que más asistieron al cine fueron lo que antes no era de importancia para los estudios de Hollywood, y que su principal y mayor segmento de mercado se desplomó al no abarrotar las salas de exhibición como en años pasados. Sin embargo, este importante segmento de consumidores no migró su consumo a la televisión, ni a las plataformas de VOD, lo que nos hacer preguntarnos, ¿a dónde se fue esta gente?
    1. Los contenidos digitales no sólo se encuentran en la televisión o en las nuevas plataformas de consumo, quien de manera silenciosa ha logrado acaparar al mayor mercado de consumidores de medios de los Estados Unidos es la internet y en específico un pequeño gigante que en cualquier momento hará erupción, su nombre: YouTube.
    2. Las nuevas tendencias de consumo entre los adolescente y jóvenes de los Estados Unidos indican una preferencia por contenidos breves, entretenidos y de fugacidad mediática por redes sociales. En promedio al mes un usuario de actividad media a baja, puede pasar más de 15 horas en esta plataforma de Google y algunos casos avanzados llegan a casi las 2 horas por día. Algunos datos conservadores sostienen que en promedio general los usuarios pasan al mes 1 hora 40 minutos en YouTube, lo que representaría muy bien el tiempo invertido en una película o serie de televisión. El día sigue teniendo veinticuatro horas y cada hora sesenta minutos, por lo que ante la gran ola de oferta mediática, las prioridades de los consumidores han cambiado y el tiempo que antes destinaban a una actividad específica ahora se emplea para otros modos de entretenimiento.
  2. Costo – Beneficio. Si hay algo que no se debe olvidar es que el cliente no es tonto y sabe invertir sus recursos económicos y de tiempo al momento de elegir los contenidos que quiere consumir. Ya sean las plataformas de catálogos digitales por VOD o YouTube, estas dos opciones que se usarán como ejemplo ya que existen muchas más, representan un costo accesible para la mayoría de los usuarios, teniendo en consideración el incremento anual a los precios en taquilla para las salas cinematográficas, y el incremento a las cuotas mensuales de los sistemas de televisión por cable.
    1. Las matemáticas son simples y no engañan. El precio mensual de la suscripción para una plataforma como Netflix está por debajo de un boleto en taquilla en la mayoría de los cines de Estados Unidos, además de la comodidad de estar en casa, contar con una amplia variedad de títulos y una liberta que no otorga la programación de horarios específicos. Es cierto que los usuarios pasan más tiempo decidiendo y buscando qué ver que el tiempo invertido en lo que consumen, pero al parecer es parte de la emoción.
    2. YouTube = gratis. Simplemente abres el navegador, accedes a la página de YouTube y se pueden pasar las horas saltando de contenido en contenido. Gracias a los misteriosos algoritmos de la empresa, las búsquedas son simples, acertadas y los videos sugeridos pueden hacer que el tiempo vuele y se pierda la noción del mismo. Entretenimiento gratuito, como muchos dicen, es el mejor.
Y publicación podría seguir y seguir, ya que este tema da para mucho más de qué hablar, sin embargo tenemos presente la brevedad y fugacidad de la atención de los consumidores actuales, por lo que dejaremos este texto hasta aquí y lo abordaremos de nuevo cuando sea pertinente, para lo cual no pasará mucho tiempo ya que el próximo año es crucial para la industria cinematográfica tanto de Hollywood como de México, puesto que si con el fuerte arsenal que está programado estrenar en 2015 lo números de asistentes no mejoran, esteremos presenciando un nuevo orden en el modo de consumo, de producción, distribución y exhibición de contenidos, el cual volverá a poner en jaque y quebrará algunas cabezas en Los Ángeles y otras cuantas en Nueva York, unas de los directivos de los estudios en Hollywood y otras cuantas de los corporativos y Wall Street.
No olvides compartir este texto con tus redes sociales para que todos estén enterados de la información más relevante de la industria cinematográfica en México. Si tienes algo que decir, con toda confianza, es un foro abierto en donde con gusto leeré tus comentarios. Que los conteste es otro cantar.

Alonso Valdés Morales
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