Consolidando una industria cinematográfica en México.

Estas son algunas de las propuestas que el cine mexicano ofrece en las marquesinas del país y que están pasando desapercibidas por la atención del público nacional.
Este tema resulta complejo de abordar debido a que el cine es considerado como un bien cultural para el Estado mexicano y  no un actividad dentro de las industrias creativas y la economía creativa. Estos dos últimos conceptos que tienen trabajándose e implementándose por más de dos décadas en países desarrollados en especial el Reino Unido, posicionan a México en un escenario de desventaja por la simple razón de la falta de comprensión en el potencial que tiene este tipo de actividad económica, arraigado bajo un pensamiento cultural obsoleto.
Por otra parte, para comprender la situación actual en la que se encuentra la cinematografía mexicana y establecer los planes de desarrollo para cada uno de los elementos involucrados en la cadena de valor al momento de generar, difundir y comercializar una propiedad intelectual, es necesario profundizar en cada uno de los modelos de negocio, si es que en todos existe, para establecer un plan de negocios generalizado a la industria fílmica nacional.
Si bien cada una de las principales actividades de la industria cinematográfica puede tener un aproximación distinta en su modelo de negocio, los enfoques más básicos son los que se establecen a continuación. El negocio base para los exhibidores se encuentra en el tráfico de audiencia a las dulcerías de sus salas de cine. Para el distribuidor se encuentra en el porcentaje que gana por cada una de las ventanas de comercialización que cubra, además que sus costos de operación por lo general se cubren en los ingresos de taquilla. En lo que refiere a la producción, aquí está el misterio.
La producción comparte ganancias, si es que las hay, con las distintas ventanas de exhibición. Sin embargo, la maquinaria entera, en especial la de Hollywood, se mueve en base a negociaciones y contratos previos al rodaje de cualquier proyecto. Por ejemplo: puede una producción ‘x’generar una cantidad ‘y’ de ingresos en taquilla, pero si previo acuerdo se pactó que la producción no vería porcentaje alguno de esas ganancias, entonces no las habrá para la producción pero sí para la distribución y la exhibición. ¿Cómo funciona esto? Y fue en parte el caso por el que atravesó la Paramount a finales de los 1990s y principio de los 2000s, ya que para financiar sus gigantescas producciones pre-vendían los derechos de distribución y comercialización de las mismas, con este flujo de capital anticipado se cubrían los costos del proyecto fílmico, pero se perdía el acceso al flujo económico de las principales ventanas de monetización.
Muchas son las variables y los procesos que los productores de Hollywood tienen para levantar los millonarios proyectos que están bajo su resguardo, en donde la tendencia principal es poner del bolsillo de los estudios la menor cantidad de efectivo posible, esa es la magia de un buen productor, por eso que son respetados. Pero cuando hablamos de la industria cinematográfica mexicana, ¿cuál es el modelo de negocio?, ¿cuál es la magia?, ¿cuáles son los retos que se enfrentan para consolidar a una industria? Porque debemos ser sinceros con nosotros mismos y reconocer que los acontecimientos en la cinematografía nacional de 2013 y 2014 aún no son suficientes y si se analizan a detalle, alejan cada vez más la posibilidad de establecer al quehacer fílmico como una actividad económica sustentable.
¿Cuáles son los puntos que afectan el desarrollo y la consolidación de una Industria Cinematográfica en México?
  1. Carencia o debilidad en el modelo de negocio. En específico, la producción cinematográfica en México carece o cuenta con un modelo de negocio débil, obsoleto y mediocre. Debido a ciertos procesos internos del Instituto Mexicano de Cinematografía, IMCINE, para la asignación de recursos públicos a proyectos fílmicos de corrida comercial, además de talleres en los que se busca promover un enfoque industrial, no se puede asegurar que no existe una noción de la necesidad de establecer un plan de negocios a cada uno de los más de cine proyectos largometrajes que se desarrollan en el país por año, pero estos resultan ineficientes ya que reflejarían a un Instituto de alcance federal con operaciones en números rojos.
  2. Las propiedades Intelectuales. La mayoría del cine que se produce en el país con recursos provenientes del erario público propone temas individualistas, reflejo de la mentalidad de los autores mismos, que carecen de conexión con un público o audiencia masiva específica, por lo que no cuentan con la capacidad de atraer el flujo de espectadores necesario a las salas de exhibición comercial lo que destina su programación a pequeños circuitos alternos o salas administradas por el gobierno. Cada una de estas producciones cuesta millones de pesos a los contribuyentes, en donde casi la totalidad de las películas resultan en una pérdida económica.
  3. Ciclos viciosos. Tampoco se puede alegar que se deje de apoyar a la producción cinematográfica nacional, ya que de lo contrario buenos proyectos no habrían visto la luz de los proyectores al momento de su estreno, sin embargo se debe considerar romper con el ciclo vicioso que generan las numerosas propuestas deficientes al afectar la recepción y el desempeño de las producciones que logran conectar con el público mexicano, esto en gran medida al establecer candados de acceso a los recursos públicos destinados para el quehacer cinematográfico. No nos referimos a hacer más difícil el acceso a los fondos de lo que ya es, sino de procurar que la asignación de los mismos sea a las propuestas con mayor capacidad de alcance y las que menor riesgo de inversión representen.
  4. Formación de talento comprometido con el desarrollo industrial. El eterno dilema, por no llamarla guerra entre el arte, los negocios, el dinero, los artistas, los profesionales. El cine, ¿arte o negocio?, pondré la liga de esa publicación al final del presente texto, pero lo que aquí interesa es que los individuos que laboran en lo que hoy existe de industria cinematográfica nacional, son personas que en su mayoría, no todos, les importa sólo dos cosas: su fama y sus dientes. Es verdad, muy pocas veces el cine deja ganancias, pero lo que aquí importa es que el gobierno puede aportar hasta el 80% del costo de la producción, por lo que sólo es necesario conseguir el otro 20% y preocuparse después de cómo regresarlo a los inversionistas, quienes generalmente no lo vuelven a ver de vuelta. Entonces, una vez con los $20mdp a $25mdp; a veces más, a veces menos, la prioridad número uno es asignar la nómina en donde lo más importante es cobrar, no importa cómo resulte el producto o su desempeño en las ventanas de monetización, todos y cada uno de los que participaron cobraron su cuota semanal, por lo que si la película es buena, mala, funciona o no en taquilla, es lo de menos; esa persona que dirigió, produjo, fue guionista, editó y hasta actuó, ya tiene su paga depositada en su cuenta bancaria por cada uno de los importantísimos roles que desarrolló para la producción. Salario proveniente de los fundos públicos.
  5. Poner a México al día. La industria cinematográfica internacional en especial la de Hollywood, cambia sus procesos y modelo de negocio con una rápida frecuencia que el hoy es obsoleto, el pasado historia y el futuro incierto. Montarse a este tren y estar en sintonía con el mundo cinematográfico es prioridad para establecer el rumbo de una industria del entretenimiento fílmico y audiovisual en México, en donde los medios de difusión tradicional como el cine y la televisión están cediendo terreno ante el auge de los contenidos distribuidos a través de plataformas digitales, en especial las móviles. Se requerirá una mayor generación de contenidos a un menor costo, por lo que los trabajos no desaparecerán, pero no todo será producir cine.
Esta publicación surge debido a que el fin de semana pasado, el cine mexicano perdió su presencia en la preferencia del público al no aparecer en la lista de las diez películas más vistas por los consumidores en el fin de semana en cuestión. Sin embargo, el Instituto Mexicano de Cinematografía IMCINE, promueve que seis largometrajes hechos en casa están presentes en los circuitos de exhibición, en donde ninguno de estos seis ha tenido la capacidad para atrapar a una audiencia lo suficientemente grande como para hacer ruido en el público nacional.
Y lo anterior no debe sorprender a nadie, debido a que si se reproducen en este espacio los títulos de la actual oferta mexicana en cartelera, es seguro que a la mayoría de ustedes ni siquiera el morbo los motivaría a buscar consumir alguna de estas propuestas o, ¿alguien muere por ver alguna de las propuestas creativas tituladas de la siguiente manera? Navajazo, Dariela los Martes, La guerra de Manuela Jankovic, Club Sándwich, Alaide Foppa. La sin ventura, My first movie, en especial cuando por el mismo precio pueden ver: Los juegos del hambre, 6 Grandes Héroes, Éxodo y muchas más propuestas que por lo  menos valdrán lo que paguen por el boleto de entrada.

Estos son algunos de los puntos que requieren atención para incentivar el desarrollo y lograr consolidar una industria cinematográfica en México. Existen muchos otros casos de estudio y temas de interés que se podrán desarrollar en alguna publicación futura, por el momento cortaremos aquí para que este texto pueda ser digerido. No olviden compartir este texto con sus redes sociales para que todos estén enterados de la información más relevante de la industria cinematográfica en México. Si tienen algo que decir, con toda confianza, es un foro abierto en donde con gusto leeré sus comentarios. Que los conteste es otro cantar.
Alonso Valdés Morales.
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