Two and a Half Men – Un purgante final para el ego.

Palomiando - CBS - Two and a half men - Chuck Lorre - Charlie Sheen.
Llegó a su fin una de las series más redituables en la historia de la televisión, la cual además hizo historia al romper paradigmas en el modelo de capitalización de una comedia en los Estados Unidos.

El pasado jueves 19 de febrero se transmitió el último capítulo de la serie de televisión Two and a half men, o Dos hombre y medio por su traducción al castellano. La producción de esta comedia de situación que revolucionó el paradigma de éxito y comercialización de un producto de este estilo en el sistema de televisión nacional de los Estados Unidos, llegó a su final después de ocho años de gloria más cuatro en caída libre.

Con fecha de estreno en septiembre de 2003 a través de la CBS, esta interesante y controversial propuesta de SitCom no tardó en crear dilemas entre la prensa lo cual resultó a favor de la producción ya que esto despertó el interés de la audiencia por consumir el producto de entretenimiento. Osada, misógina y con un buen doble sentido del humor, esta serie de televisión se convirtió en un reto para las regulaciones federales de comunicación, pues elevaba el nivel y tono de la narrativa en comparación de lo que ya se estaba acostumbrado.

No pretendo hacer una recapitulación de los doce años que vieron la vida de una de las series más redituables en la historia de la televisión, tampoco centraré el interés en las disputas que llevaron a cambiar al elemento principal del elenco lo que causó que los ratings se desplomarán más de la mitad. Esas historias las pueden consultar en cualquier otra publicación de espectáculos.

Esta oportunidad es para hablar de la necesidad de concluir proyectos, de los procesos lógicos y conscientes en la toma de decisiones, y de cómo el ego es un arma de doble filo cuando se debe lidiar con éste en la industria del entretenimiento.

Un poco de contexto que nos trae hasta aquí

Pasados unos capítulos de la mitad de la octava temporada, problemas entre la estrella principal del show; Charlie Sheen cuyo personaje sólo se diferenciaba de la vida a la ficción por el apellido del último, Harper en la serie, y entre el creador y productor ejecutivo Chuck Lorre, resultaron en la finalización del contrato, las actividades laborales y por ende el resto de la temporada lo que dejó a Sheen fuera de los sets de grabación.

Cuatro temporadas y cuatro años más de vida logró ver la serie que al paso de las semanas parecía sumergir el resto de sus días al aire en una montaña rusa de resultados, pero que no volvieron a brillar y volar tan alto como en la era de Sheen al frente del reparto.

De forma lenta pero constante, los seguidores originales de la serie fueron cambiando el canal de sus televisores y las nuevas audiencias no resultaron suficientes para evitar que a la larga el barco se hundiera ante la inevitabilidad de lo que críticos y expertos predecían desde finales de la décima temporada, en donde el consenso fue en resumen: este show ya alargó de más su tiempo de vida.

Al inicio de la temporada número doce se hizo el anuncio, ésta sería la última del show. Comenzaron entonces las especulaciones, el público lo demandaba desde hace años y la oportunidad además de correcta, parecía justa, ¿regresaría Charlie Sheen para cerrar con broche de oro su serie de televisión?

 

Advertencia, a partir de este punto podrán leer información que comentará algunos elementos del episodio final, en caso de no haberlo visto esto podría arruinarles la experiencia de ver el último capítulo de Two and a Half Men, sigan con precaución.

 

Más de 13 millones de espectadores nos reunimos para presenciar el final de la serie, y la verdad más que eso para ver si Charlie Sheen regresaría triunfante a concluir con el trabajo que lo puso en el mapa y en el escenario internacional del mundo del espectáculo.

Cuatro temporadas fueron enviadas de un sólo click a la papelera de reciclaje, la trama creada al rededor de los nuevos personajes pareció ser sólo una de esas malas bromas las cuales son rápidas y fáciles de olvidar, el último capítulo de la serie centró su atención en el posible regreso de Charlie Harper quien al parecer no estaba muerto, ni de parranda, sino que se encontraba secuestrado por su amante y acosadora vecina Rose.

Tanto para los fanáticos de hueso colorado, como para las nuevas generaciones de audiencias que se subieron al barco que capitaneó Aston Kutcher, quien fue elegido como el remplazo de Sheen para las últimas cuatro temporadas, resultaron decepcionados con la propuesta de cierre para esta memorable serie de televisión, sin embargo en el fondo, después de analizar con cuidado la escena que concluye con el episodio de clausura, se puede descubrir que éste sirvió como un purgante para la conciencia del show y del producto Chuck Lorre, quienes de manera formal cierran un ciclo que había sido extendido más allá de decisiones legales y contratos, un proyecto que se mantenía y alimentaba del ego.

Para quien han leído hasta este punto, es momento de revelar que Charlie Sheen no aparece en el capítulo final de la serie, existió una oferta por parte del productor Lorre para que éste hiciera un rápido cameo en la escena final, sin embargo la propuesta no fue del agrado de Sheen quien contrapuso en la mesa otra sugerencia de cierre para el episodio, la cual aunque fue del agrado de Chuck Lorre, no logró concretarse lo que dejó fuera a Charlie de su tan esperado regreso a la televisión y en especial a la serie que en todo sentido le dio vida.

El episodio centra su atención en el posible regreso de Charlie Harper a su casa una vez que logró escapar del calabozo en donde Rose lo mantenía secuestrado. En el transcurso, mensajes y paquetes con contenido de venganza hacia aquellos que le habían arrebatado su vida: Evelyn, Alan y Walden, crean un entorno de suspenso sobre cuáles serán las intensiones y las acciones de Charlie una vez que regrese a su casa en la playa de Malibu.

Lo que más permite la producción ver del personaje de Charlie en el episodio es una representación animada para narrar el viaje que éste tuvo con Rose en el último capítulo de la octava temporada, justo antes de su muerte, evento con el que comienza la novena entrega de la serie.

Palomiando - CBS - Two and a half men
Charlie y Rose en Paris, noches antes del accidente que le quita la vida al protagonista de la serie. Este fue el regreso de Sheen al capitulo final de la serie.

El invitado especial de la noche fue Arnold Schwarzenegger quien contó con un pequeño papel como detective. Su parte en la acción surge al momento en que Alan Walden, al sentirse amenazados por el regreso de Charlie acuden a la policía para interponer una denuncia. Después de escuchar los doce años de historia resumidos en menos de una escena, quien fue el gobernador del Estado de California sólo concluye haciendo el comentario directo sobre que los solteros, las chicas y la playa ya se había extendido de más, esto para darles la razón y hacer honor a los críticos de la televisión.

Palomiando - Two and a Half Men - CBS
Breve aparición de Arnold Schwarzenegger en el capitulo fina del Two and a Half Men, en un papel como detective policiaco.

Cuando el detective cree haber capturado al furioso y hambriento de venganza Charlie Harper, pero que en realidad a quien tiene en su custodia es a Christian Slater, Alan Walden bajan la guardia y se relajan en la terraza de la casa en la playa junto con Berta. Charlie se acerca a la puerta principal de la casa, sólo se observa la parte posterior de su cuerpo por lo que no se puede ver el rostro, toca al timbre que se encuentra a un lado de la puerta y de inmediato cae un piano sobre él, su piano, matándolo al instante y haciendo honor al título del capítulo: por su puesto que está muerto. Of course he’s dead.

Palomiando - CBS - Two and a half Men.
Individuo con la vestimenta del personaje Charlie Harper momentos antes de concluir la serie.
Palomiando - CBS - Two and a Half Men.
Charlie Harper regresa a vengarse y reclamar su lugar. Toca el timbre de su casa de playa en Malibu. Su piano cae sobre él.

La siguiente toma nos permite ver el set de grabación y al creador y productor ejecutivo de la serie Chuck Lorre, éste sentado en la silla de director rompe con la cuarta pared, gira su mirada y la dirige directo a la cámara diciendo: Winning, palabra asociada a la estrella del show Sheen justo en el punto máximo de los conflictos que lo alejaron de la producción. Pero justo cuando Lorre cree salir victorioso también cae sobre él otro piano, lo que crea la imagen más simbólica de los últimos cuatro años de vida de la serie.

Palomiando - CBS - Two and a half men.
Después que el personaje de Charlie Harper es aplastado por un piano, aparece Chuck Lorre el creado de la serie, cantando victoria.
Palomiando - CBS - Two and a half men.
El cantar victoria no duró mucho, casi al instante el creador y productor de la serie también es aplastado por otro piano que cae de las alturas.

No es coincidencia que a menos de dos meses que Anger Management, serie de televisión que comenzó Sheen después de ser retirado del elenco de la producción de Lorre, Two and a Half Men también viera su final. Los ciclos habían sido extendidos de más y este periodo en la historia de la televisión debía encontrar la manera de poner el punto final para seguir adelante.

Desde el primer capítulo de la novena temporada el cual se sustentó y funcionó gracias a la imagen de un personaje que carecía de presencia física pero mantenía su lugar espiritual en la mente de los espectadores, el resto de los cuatro años sólo hicieron más evidente el hueco y la ausencia que había dejado la partida de Sheen, algo que no puedo suplir Kutcher ni Cryer, juntos o separados. Los chistes y bromas recurrentes se habían popularizado gracias al personaje de Charlie Harper, lo que se puede traducir en vivir de sobras y recalentados por cuatro años. El último capítulo de la serie no fue la excepción, de nuevo se hizo funcionar y sustentó una historia por casi 40 minutos a través de un personaje de peso protagónico y papel principal que ni siquiera apareció en la pantalla.

El suspenso y la comedia que se crearon y transmitieron en el último episodio de la serie quedaron sobrepasados por la escena final del mismo. En lo que parece ser una vaga referencia al estructuralismo, el creador de la serie rompe con la magia infligida a través de la trama y la narrativa para con una simple escena mostrar al público que la serie es un producto de entretenimiento, que se encuentran en un set y que la moraleja o conclusión de este aventura se resume en que el personaje no puede vivir sin el creador y el creador no sobrevive sin el personaje. La muerte del personaje de Sheen y de Lorre dentro del producto donde ambos coexistieron, son ejemplo de lo anterior, lo que a la vez indica que sin creador y sin personaje no existe una historia. Así concluye Two and a Half Men.

El final de Two and a Half Men, sirvió al creador Chuck Lorre para purgarse del peso que representó mantener en base al ego una serie de televisión que se extendió fuera de lugar después de la salida de Charlie Sheen, quien daba vida al personaje principal. Sin disculpas directas, pero que sí se esconden entre líneas, esta comedia de situación cierra su ciclo de vida reconociendo su lugar en la era de la CBS y de la televisión que terminaron la noche del jueves.

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Palomiando, todos los derechos reservados. Alonso Valdés Morales
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