¡Un aplauso para el cine mexicano! Pero sólo uno.

Palomiando - Cine Mexicano
El cine mexicano ha demostrado una época de auge en los últimos dos años pero, ¿qué se puede entrever de esta situación?

Después del sorprendente giro que la producción cinematográfica nacional logró darle a la situación que venía arrastrando desde aproximadamente los años 2003 – 2004, diez años más tarde, después de más intentos fallidos que exitosos, la industria del cine en México se reencontró con su publico en lo que pareció amor a primera vista, retomando la confianza que a lo largo de las décadas se había perdido por parte de la audiencia, la cual había creado un discurso en la conciencia social que decía: todas menos esa, no ha de estar buena, es mexicana.

Este giro en las circunstancias no es algo que sucede de la noche a la mañana, años de trabajo apenas están mostrando algunos de sus frutos y esto no significa que los vicios que han obstaculizado el desarrollo de la industria se hayan convertido por fin en virtudes.

Un interés inusitado ha despertado en algunos actores de peso en la industria de medios en México y esto se traduce en trabajos de promoción y crecimiento de inversiones en los productos fílmicos de entretenimiento de manufactura nacional. Parece que los astros se alinearon, en especial los de la macroestructura, permitiendo un auge en la industria cinematográfica mexicana como no se veía desde mediados del siglo pasado.

Dejaré de lado por un momento la cuestión de negocios en la industria del entretenimiento fílmico, pero esto no significa que lo pueda desconectar de la actividad cinematográfica misma. El cine como producto cultural se ha distinguido de otros medios al poseer cualidades incomparables en lo que refiere al poder de alcance en la difusión de mensajes, asociación de masas, identidades colectivas y fines propagandísticos sólo por mencionar algunos ejemplos. Además de ser un negocio que en principio tiende a ser noble, el cine como bien y actividad cultural aún tiene cierta influencia sobre los usos y costumbres de la sociedad en que coexiste, por lo que resulta interesante el modo en que se administra esta actividad en el país y quiénes han decidido de nuevo invertir en ella, cuando en años pasados todo parecía indicar que el cine mexicano se extinguiría.

El 2013 para la historia del cine mexicano no sólo se habrá de recordar como uno de los años más exitosos de la industria, ya que también se habrá de hacer espacio en las bitácoras de los investigadores para reconocer el papel que el Estado y las televisoras tienen detrás de este coincidente triunfo de la producción cinematográfica nacional.

Para bien o para mal, los resultados de ese anómalo año han puesto metas y objetivos difíciles de superar, mismas que se representan en altas expectativas por parte del público nacional como internacional sobre la madurez y el crecimiento de la industria fílmica en México. Lo anterior se traduce en dos principales vertientes, la primera tiene relación con la necesidad de aumentar el presupuesto de promoción internacional del cine mexicano, y la segunda en establecer mayores regulaciones internas para los apoyos existentes a la producción cinematográfica.

Con lo anterior en mente no debe sorprender, pero sí empezar a hacer ruido, el hecho de las fuertes participaciones del cine y los contenidos mexicanos en eventos como MIPCOM y ahora en el Festival Internacional de Cine en Berlin BERLINALE. Los méritos tienen su rol pero no todo depende de ellos, las relaciones públicas, la diplomacia y ciertos intereses que se mantendrán resguardados, hacen posible la destacada presencia del cine nacional en eventos de talla mundial, acompañados también de un decente trabajo de prensa, el discurso oficial indica que se están viviendo los mejores años del cine mexicano desde la época de oro.

El futuro próximo de la industria del cine en México contempla una serie de reformas en su estructura legal y orgánica, algún cambios ya sucedieron, el más significativo al momento fue la actualización del Estimulo Fiscal a Proyectos de Inversión en la Producción y Distribución de Cinematografía Nacional (EFICINE) y a principios del año 2014 se envió una propuesta de reforma a la Ley Federal de Cinematografía la cual contempla por primera vez a la Industria Audiovisual.

Se debe recordar que aunque en los últimos años la inversión privada destinada a la producción de cine en México ha aumentado, el principal inversionista y por ende productor del país sigue siendo el mismo gobierno mexicano. Además de ser el responsable de la difusión y promoción de la actividad cinematográfica el Estado también es el mayor regulador de la industria misma, esto por la sencilla razón de ser el encargado de proveer los recursos principales para la creación de proyectos fílmicos.

El talento mexicano es algo que hoy no pondremos en duda, menos con el posible triunfo de Alejandro González Iñárritu en la próxima entrega de los Premios de la Academia. Lo que se debe cuestionar son las herramientas y los escenarios que otorga el país para desarrollar e impulsar nuevos talentos de talla internacional, ¿existen los suficientes mecanismos para apoyar a todo el talento mexicano? Hoy el cine nacional se encuentra de gala con la destacada participación que se está teniendo en el BERLINALE, en esencia gracias a la producción Eisenstein en Guanajuato, la cual relata parte de la vida en México de este importante cineasta para la historia del cine universal.

Otras de las producciones mexicanas que se presentarán o estrenarán en el festival, tienden a las repetitivas temáticas que ya son bien conocidas por los mexicanos y que son del gusto que genera premios por parte de  los Festivales Europeos: violencia, pobreza y culturas nativas de Latinoamérica.

Es cierto que el cine mexicano ha logrado mejorar su estado desde los dos últimos años, pero ¿hasta qué punto es esto verídico? y, ¿cuánto ha costado esto al contribuyente? Por lo mismo aprovecho para hacer relación al título de esta publicación: ¡Un aplauso al cine mexicano!, pero sólo uno. Mientras reflexionamos y analizamos la verdadera situación del cine en México, reconozcamos y festejemos los triunfos, pero no permitamos que nos ciegue ese efímero brillo de los premios, los reconocimientos y las estatuillas. Hasta que las condecoraciones no se traduzcan en valor económico, generación de empleos y desarrollo cultural para la sociedad mexicana, no podremos hablar de un verdadero triunfo del cine mexicano.

Este tema es muy rico para futuras discusiones, por esta ocasión aquí lo dejaremos. ¿Ustedes que opinan al respecto? No olviden compartir esta página con sus redes sociales para que todos estén enterados de la información más relevante de la industria cinematográfica en México. Si tienen algo que decir, con toda confianza, es un foro abierto en donde con gusto leeré sus comentarios. Que los conteste es otro cantar.

Palomiando, todos los derechos reservados. Alonso Valdés Morales
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