James Bond y el arte de hacer negocio.

Palominado - expertos en la industria cinematográfica
Desmenucemos el caso de James Bond en México y entendamos que el verdadero arte en la industria cinematográfica es el de saber hacer negocio.

Gracias al tropiezo de la desatinada nota publicada por Grupo Reforma sobre el moche que el gobierno mexicano habría dado a la producción de Hollywood para procurar una imagen positiva del país, la cual se extendió a otra entrega periodística sustentada por fuentes de muy dudosa calidad entre las que destacan Victor Ugalde, presidente de la Sociedad Mexicana de Directores y Realizadores de Obras Audiovisuales, me queda claro que los medios informativos y parte de la comunidad artística nada más no terminan de entender el tema, lo cual no es para sorprenderse debido a la limitada visión y escaso conocimiento del medio del cual dicen vivir.

A partir de la discusión en redes sociales, comentarios propios de este espacio y otras fuentes de información, he decidido desarrollar de manera breve las tres vertientes que están tornando confuso al tema y una rápida explicación que sustenta esta práctica común; el pagar por decidir cómo quieres se hagan las cosas, la cual obvio resulta desconocida para el gremio de connacionales acostumbrados a estirar la mano con papá gobierno, pero que en industrias formales y bien establecidas lo que sucedió entre la producción de James Bond y el gobierno mexicano se llamada levantar financiamiento.

Después de leer la nota original que se publica en el sitio Tax Analysts, desde la fuente de origen se presenta la confusión, sin embargo ésta no da pie para agregar los conceptos de corrupción, soborno o moche como fue empleado por lo medios, quienes dejan en claro su bajo dominio en el idioma inglés o el simple hecho de no leer la información completa.

Entre la agenda periodística que manejan algunos medios de información y la sensibilidad a flor de piel que distingue a la comunidad cinematográfica de corte conservador y tradicionalista, estos son los primeros dos enfoques que hacen de un buen tema objeto de la grilla y el amarillismo.

  1. Y, ¿dónde está el soborno? Las regulaciones, los acuerdos registrados a través de los medios electrónicos y las evidencias recolectadas son prueba de lo contrario. La naturaleza de un acto ilegal lo invita a ocultarlo lo más posible, este no es el caso. La producción de James Bond 007 Spectre, de cualquier forma vendría a la Ciudad de México por cuestiones de contrato entre los estudios y las aseguradoras del proyecto, ante un deficit presupuestal se hace la oferta abierta de opción a inversión en cuestiones de imagen país, no son $14MDD de estímulos fiscales como se ha comentado, es un pago directo por esa cantidad para tener injerencia sobre el guión y otros aspectos relacionados al tiempo de la estadía de la producción en el territorio mexicano.
  2. Indignación de la comunidad cinematográficaIndignado debería estar el pueblo mexicano después de años consecutivos en donde el promedio de inversión anual en la producción cinematográfica ronda por los $700MDP, de los cuales apuesto hay títulos que sólo el realizador del filme, su equipo de trabajo y su familia conocen. Indignados porque quisieran tener mano sobre esos $14MDD, los cuales se traducirían en mínimo otras 14 producciones desconocidas.
    1. ES MUY SENCILLOSi a lo largo del tiempo de vida de James Bond Spectre en los cines al rededor del mundo, catorce millones de personas ven este producto de Hollywood, le habrá costado entonces al gobierno mexicano al rededor de $1 dólar por persona haber transmitido una buena imagen del país, además de la derrama económica, la generación de empleos y la posibilidad de atracción turística y de inversión extranjera. Ese tipo de inversiones no las genera el cine mexicano.
    2. RECORTE PRESPUESTAL A CULTURAEn efecto el presupuesto federal destinado a la cultura sufrió un corte, como era de esperarse – pueden buscar la nota aquí en palomiando – pero al final del día el recorte específico para el Instituto Mexicano de Cinematografía IMCINE, fue de aproximadamente $30MDP, son entre dos y tres películas mexicanas menos, eso no le hace daño a nadie, ni es para cortarse las venas.
  3. La manipulación de la creatividad. Cuando algunos miembros de la comunidad artística se vieron entre la espada y la pared, optaron entonces por cambiar el enfoque de su discurso y se habló de censura, se manipulación e intervencionismo en la creatividad de los productores de Hollywood, ¿cómo permitían estos que el gobierno mexicano metiera su mano en el guión? La respuesta es sencilla y se resumen en $14 millones de dólares.
  4. Al inicio de este texto mencionamos a Victor Ugalde, estas fueron sus palabras el día de ayer para el grupo reforma:
    1. Si se pidió cambiar el guión, estaríamos regresando a la censura de los años 60, 70, donde había supervisores y películas extranjeras que no podían entrar porque nos ponían a los mexicanos como rateros. Sería horrible regresar a ese tipo de prácticas, si es que sucedió.
      Victor Ugalde, presidente de la Sociedad Mexicana de Directores.

    2. En relación a las palabras de Ugalde, el Doctor Maximiliano Maza Pérez, profesor asociado del Tecnológico de Monterrey y cuya especialidad de investigación reconocida a nivel nacional por sus aportaciones a los estudios del cine mexicano lo hacen autoridad en el tema, compartió con nosotros los siguiente: Es claro que el hombre no sabe de cine mexicano, las décadas de los años 60s y 70s del siglo pasado fueron las que menos censura registraron en la industria cinematográfica en México, tanto para la producida de forma local, como las extranjeras que llegaron al país.
    3. En relación a lo anterior, comparto lo que publiqué ayer en redes sociales. Estimado Sr. Ugalde. Horrible es la práctica de alentar la existencia de una “industria” subsidiada, de una actividad económica insostenible. Horrible es su discurso anticuado, horrible es que esté en enfrente de una Sociedad que sabe pedir y estirar la mano, que no agradece ni reconoce la inversión que el erario deposita en la producción.Es triste ver que al paso de los años no entienda al cine como negocio, si así es como mantiene su lugar en la silla de la presidencia de esta sociedad, en donde si alguien sabe de cacicazgo es usted.
Así como los medios de comunicación están exigiendo pruebas al gobierno del caso James Bond, yo exigiría a los periodistas muestren pruebas del supuesto soborno.

Velasco, who joined the film commission in February, said that she wasn’t familiar with the incentives offered for Spectre, but John Hadity of EP Financial Solutions, which helps producers find and monetize film incentives, said its programs don’t come with any serious content restrictions and suggested that the film must be tapping into some other funding source.

 

– Tax Analysts

Aunque la producción de James Bond pudo optar por alguno de los tantos fondos que ofrece el país para la producción cinematográfica, ninguno equivaldría a la cantidad de millones de dólares que ésta está obteniendo por adecuarse a las exigencias del gobierno mexicano.

El único arte que existe en el cine es el de saberlo hacer negocio

Se debe dejar de lado el ruido que causan los temas de corrupción y los gritos de atención por parte de la comunidad cinematográfica para lograr entender el asunto en cuestión.

La magia del cine se encuentra en sus contratos y el arte en el levantamiento de fondos para poder llevar a cabo la producción. La verdadera creatividad surge ante la necesidad de obtener financiamiento hasta de las piedras, de invertir de los bolsillos propios la menor cantidad de recursos posibles y de maximizar la probabilidad de retorno de cada centavo puesto en el producto.

Cuando la producción de James Bond 007 Spectre se topó ante un escenario financiero adverso, en donde excedía el presupuesto asignado lo que se podría traducir en recortes de personal y sacrificio de locaciones, encontraron en la venta de imagen una oportunidad para obtener un flujo de recursos económicos que aliviarían el respiro de la producción.

Olvídense de estímulos fiscales, de sobornos o moches, este es un pago directo a modo de inversión por parte del gobierno mexicano para procurar una imagen positiva del país en un producto de entretenimiento cuyo alcance es masivo e internacional.

¿Quieren se artistas? Aprendan hacer negocio de sus películas, ¿quieren $14MDD de frente para su proyectos cinematográficos? creen productos de competencia y estándares mundiales, de atracción internacional y consumo en masa. Ah, y también, dejen de echarle tanta tierra a su país.

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Palomiando, todos los derechos reservados. Alonso Valdés Morales
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