La unión hace la fuerza y la desunión al cine mexicano.

Palomiando, IMCINE, CANACINE, todos los derechos reservados.
Aquella fuerte y segura locomotora que parecía sólida e imparable en 2013 y 2014, terminará por descarrilarse este año. El cine mexicano sin rumbo.

Después de una acalorada discusión que se llevó acabo en una publicación de la cuenta oficial de Facebook de la Asociación Mexicana de Cineastas Independientes, aprovechamos la ocasión para hacer una reflexión sobre los retos que enfrenta el cine mexicano.

Debemos recordar que la situación actual de la producción cinematográfica en México se encuentra vinculada a una política de carácter cultural mas no industrial, por lo que depende en gran medida de los fondos públicos para su realización y promoción.

Intentaremos mantener este texto lo más simple posible debido a que el tema se presta para cruzar un gran número de variables que pueden tornar confuso el objetivo de esta publicación, el cual es dar un panorama general de los retos y obstáculos que enfrenta el cine mexicano para consolidarse como parte de las industrias creativas del país.

Antes de entrar en detalles, compartimos con ustedes la fuente de inspiración para esta publicación.

La Asociación Mexicana de Cineastas Independientes comparte a su vez la imagen y comentario que publica Escribe Cine A.C., en la cual se puede leer: Aquí la razón por la cual el cine mexicano no llega a su público, misma que al parecer proviene de Esperanza distribución, sobre la que no encontramos mayor información salvo su Fan Page de Facebook.

Esperanza distribución se dedica a apoyar a los directores de cortometrajes o documentales y animaciones para la difusión de sus trabajos.

– Esperanza distribución

En base a la publicación expuesta arriba, ¿es en verdad ese el motivo por el que el cine mexicano no llega a su público?

En Palomiando no lo creemos así. Como bien hemos comentado en publicaciones pasadas, en especial las que abren y cierran tanto el 2014 como el 2015, este año sería el de la verdad para el cine mexicano.

Después de dos periodos consecutivos de resultados destacables tanto en generación económica en taquilla, como en afluencia del público para consumir productos de manufactura nacional; éxitos que surgen gracias a la ventana de oportunidad creada por el bajo perfil de los contenidos provistos por Hollywood, el cine mexicano debía o debe demostrar en este 2015 de qué está hecho, y hasta el momento confirma las sospechas: lo sentimos mucho Eduardo de la Vega, el cine mexicano NO está iniciando una segunda etapa de oro.

Cierto es que el tema de los contenidos que ofrece el cine mexicano a su público lo hemos abordado con alta frecuencia, por no decir hasta el cansancio, y que al final cada quien hace lo que quiere, claro que cuando esa incomprendida obra – cerca del 75 por ciento del cine que se produce en México – no alcanza un digno lugar en las marquesinas de los circuitos comerciales del país, se recurre al tipo de publicaciones como la que compartimos más arriba, las cuales son la muestra perfecta para entender la desunión que existe entre los involucrados del quehacer cinematográfico.

Pongamos algunos puntos sobre la mesa, para en un futuro desarrollarlos a profundidad y con calma. Consideramos que estos son algunos aspectos críticos por los cuales no se industrializa el cine en México.

  1. Miedo. Promover la industrialización del cine mexicano significaría reducir la cantidad de apoyo públicos para el mismo, de forma gradual claro; no se asusten, pero a la larga el ideal sería que el gobierno interviniera lo menos posibles en los procesos que conlleva la creación, distribución y comercialización de un producto fílmico de entretenimiento. ¿Cómo, quieren quitarnos los apoyos? – ¿Tienen miedo a que no existan inversionistas interesados un sus obras de arte?, ¿por qué no vemos productos con un estado financiero saludable y una viabilidad comercial en base a reducción de riesgos?
  2. Primero mis dientes, luego mis parientes. Ante cualquier posible escenario de contingencia, como bien está educada la comunidad cinematográfica, más vale acaudalar los molinos y llenar las presas. Por lo general, y conozco un grupo específico de individuos, los realizadores sólo están preocupados por ingresar en tiempo y forma a las convocatorias para los fondos públicos, ya que esto les significa un día de pago. No importa el contenido, no importan las audiencias, no importa la viabilidad financiera y comercial del producto, una vez liberado el recurso público, lo que sí importa es cobrar.
  3. No somos machos, pero somos muchos. He perdido ya cuenta y registro de todos los grupos, asociaciones, sindicatos, organismos, instituciones, clubes, consejos, representantes y cualquier otra palabra que sirva para reunir a un cierto número de individuos bajo un mismo nombre, en donde el objetivo principal de estas agrupaciones es el de bajar fondos públicos. Cada una tiene su filosofía, su misión, su visión, cada una ve para sí misma y el interés de sus agremiados, pero entre todas no se hace una que vea por el desarrollo y el devenir de una industria cinematográfica en México. ¿No le queda claro el punto número tres?, refuércelo volviendo a leer el punto número dos.
  4. Desinformación. ¿O deberíamos decir que alguien nos miente? Para tomar decisiones sobre el quehacer cinematográfico en México se debe contar con información precisa sobre la actividad misma, sin embargo las dos principales fuentes oficiales encargadas de proveer datos brutos que puedan ser traducidos en acciones que encaminen al desarrollo de una industria se contradicen entre sí y cada una igual, ve primero por sus dientes, o los de sus dueños, y luego sus parientes.
    • Según el Instituto Mexicano de Cinematografía IMCINE, en 2014 se contaron 240 millones de asistencias.
    • Según la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica y del Videograma CANACINE, en 2014 se contaron 257 millones de asistencias.
    • Tenemos 17 millones de asistencias perdidas, ¿qué dato es el real?, ¿quién miente? o, ¿ambos mienten?
    • Lo anterior también hace que falten unos $800 millones de pesos. ¿Dónde está ese dinero?

Podríamos seguir, pero concentrémonos por ahora en esos cuatro puntos básicos que demuestran que el principal enemigo del cine mexicano es la desunión que existe entre sus involucrados.

Han existido puntos en la historia en donde se han alineado los factores necesarios; y porqué no, los astros también; para que el cine mexicano se industrialice, sin embargo la falta de una visión unificada y los múltiples intereses personales que se esconden detrás del efímero séptimo arte, han imposibilitado que el cine en México sea una actividad de peso para el impulso del desarrollo económico del país.

¿Podrá esto cambiar algún día? ¿Algo más que les gustaría agregar a esta publicación? No olviden compartir esta página con sus redes sociales para que todos estén enterados de la información más relevante de la industria cinematográfica en México. Si tienen algo que decir, con toda confianza, es un foro abierto en donde con gusto leeré sus comentarios. Que los conteste es otro cantar.

Palomiando, todos los derechos reservados. Alonso Valdés Morales
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2 thoughts on “La unión hace la fuerza y la desunión al cine mexicano.

  1. Entiendo que la falta de competencia y la situación tan cómoda de recibir apoyos gubernamentales, sin ningún tipo de obligación por generar calidad, son las razones principales de porque no hay industria. Pero lo que no entiendo es que si lo que queremos es una verdadera industria con estudios y distribuidoras compitiendo por entradas, ¿porque es necesario la unión del gremio? Es decir, ¿porque nadie ha logrado abrir una sala de cine, una sola que exhiba cortos o cine independiente nacional libre de apoyos del gobierno? ¿Es de verdad tan difícil? A lo que me refiero es que el cine debería ser una actividad industrial como cualquier otra, en donde inversionistas y empresarios detectan una oportunidad de negocio e invierten capital para crear una empresa. ¿Que es lo que evita que esto suceda? ¿De verdad ningún empresario encuentra atractivo invertir en cine?

    1. Hola Mario, muchas gracias por tu comentario.

      La constante de inestabilidad que caracteriza al cine mexicano no lo hace un buen sujeto de inversión.

      En 2013 el éxito alcanzado por dos producciones nacionales fueron la causa principal del empuje que recibió el cine mexicano en 2014. El año pasado la oferta nacional logró una distribución y presencia en salas sin precedentes, sin embargo los desempeños en general no obtuvieron los resultados esperados, por lo que este año se refleja la ausencia del cine hecho en casa.

      Si tomamos en consideración que una película tarda entre 60 y 90 meses en generar ganancias, esto en Hollywood claro, las inversiones a la larga que representa el cine hacen que el riesgo no sea sustentable al paso de los años, en especial si enfocamos la atención a las producciones nacionales.

      Saludos!

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