En la unión se encuentra el futuro del cine mexicano.

Palomiando, todos los derechos reservados, Alonso Valdés Morales.
La posibilidad de consolidarse como una industria sustentable aún no le es ajena al cine mexicano, en la unión encontrará la mejor fortaleza para lograrlo.

Casi un par de meses atrás, Palomiando publicó un texto cuyo título es el siguiente: La unión hace la fuerza y la desunión al cine mexicano. Como en aquel entonces prometimos continuar desarrollando el tema, en esta ocasión queremos presentar la otra cara de la moneda, aunque resulta en un caso hasta el momento hipotético, este es uno de los escenarios más viables para rescatar a la industria cinematográfica en México, esto debido a que los contantes cambios en el entorno del quehacer fílmico dificultan predecir con exactitud el futuro del cine mexicano, pero al menos sí permite prepararlo para enfrentar los retos venideros.

Se debe tener en consideración que la línea editorial de este espacio no busca adentrarse en profundidades de índole académico o detalles exhaustivos de investigación, los cuales estarían más acordes a tesis de posgrado o libros especializados en la materia.

Por lo anterior, con un simple enfoque industrial que para algunos resultará superficial, este texto busca plantear las bases mínimas para establecer una discusión que enriquezca el entendimiento del panorama actual en que se encuentra el cine mexicano y permita así un trabajo en conjunto que procure alcanzar objetivos comunes que impulsen el desarrollo de una industria cinematográfica sustentable, en el sentido económico y cultural.

A continuación presentaremos tres puntos clave, uno para cada sector específico de la industria en donde el mínimo común denominador es la buena voluntad de apoyar a la producción cinematográfica nacional, aunado a la oportunidad de negocio que en años estratégicos esto significará

  1. Productores. Son los responsables de crear el contenido que en algún momento llegará a ojos de los espectadores. Ellos orquestan y administran un presupuesto que, en promedio, supera los $20 millones de pesos por proyecto – de acuerdo a cifras del Instituto Mexicano de Cinematografía – y cuya consolidación financiera depende de la participación del Estado mediante los fondos públicos existentes para el desarrollo del cine mexicano.
    • Recuerdo muy bien como si hubiese sido ayer, cuando un amigo me preguntó cuál creía yo que era el problema del cine mexicano. Uno recién salido de la universidad con el discurso artístico tatuado en la piel, no dudé en responder lo típico: pobre distribución del peso en taquilla, falta de ventas de exhibición, abuso de los distribuidores, falta de fondos públicos, etc. En ese momento él, sin dudarlo, pone en la mesa un libro intitulado Cinema México, una publicación a forma de almanaque de las películas nacionales producidas entre 2008 y 2010 e inmediatamente dijo: ábrelo donde quieras, no vas a encontrar algo bueno, y ese es el problema del cine mexicano.
    • Más de 100 largometrajes se producen al año en México y sólo un pequeño porcentaje logra una corrida comercial, el resto tiene que buscar la luz de los proyectores de las cinematecas o los festivales.
    • Lo anterior se debe a la pobre oferta de contenidos que están pensados para el público taquillero, esto tiene su raíz en la protección que desde hace décadas logró el realizador como figura artística, cuando hoy en día no son más que egos inflados; tal como los guiones, presupuestos y carpetas de producción que presentan ante los fondos públicos destinados a la producción cinematográfica.
    • En una invitación a desinflar un poco los egos, a dejarlos a un lado de ser posible, se exhorta a los responsables del área creativa de la industria a proponer contenidos que atraigan audiencias, que promuevan el ingenio mexicano y que entretengan al público que hace un fuerte gasto para acudir a las salas de exhibición.
  2. Distribución. Su responsabilidad en la industria radica en llevar ese producto fílmico de entretenimiento a la mayor cantidad de audiencia posible de acuerdo al mercado para el cual fue creada la película en específico. Deben llegar a un acuerdo con los exhibidores cinematográficos para acomodar la obra en la mayor cantidad de pantallas posibles, asegurar una buena programación y promocionarla por los medios que sea necesario.
    • Dentro del párrafo anterior encontramos el primer obstáculo, o más bien reto, que enfrentan aquellos distribuidores que dentro de su portafolio de productos optan por gestionar películas mexicanas: la mayoría de las producciones no están pensadas en un mercado específico o en caso de tenerlo, su segmento de consumo no es activo en asistir al cine.
    •  Aquellas producciones nacionales que tiene capacidad de explotación comercial son adquiridas por las grandes distribuidoras, pero este número de títulos representa un pequeño porcentaje de la producción cinematográfica anual total, por lo general entre 10 y 15 películas.
    • Bajo los nuevos esquemas en el modelo de negocio de la distribución cinematográfica, en donde el manejo de portafolios de bajo riesgo son necesarios para optimizar los recursos de una empresa de este giro, las producciones hechas en casa no cumplen con los requisitos necesarios para ser contempladas, esto debido a que la mayoría representan alto riesgo de inversión para quien busca gestionarlas.
    • En los últimos dos años se vio un auge en el consumo de cine mexicano, pero esto se debe en gran medida a factores ajenos a la industria nacional, en donde el principal elemento fue la baja oferta por parte de los grandes estudios de Hollywood lo que creo ventanas de oportunidad para distribuir y exhibir cine de casa, sin embargo estos fenómenos son temporales por lo que la próxima ventana de oportunidad podría encontrarse entre 2017 y 2018.
    • Con la capacidad de prever los años bajos de Hollywood, las distribuidoras podrían reducir su riesgo de inversión en cine mexicano, esto debido a que las ventanas de oportunidad existirán como ya se vivió en 2013 y 2014.
    • Por lo anterior, en este apartado se exhorta tanto a pequeñas como grandes distribuidoras a invertir en cine mexicano, siempre y cuando este tenga capacidades de exhibición comercial, tenga un mercado definido y existan las ventas ideales para su difusión, las cuales se ha comprobado están presentes, mas no de manera constante.
    • Hasta el momento la fórmula dice: buenas películas = buenas oportunidades de distribución.
  3. Exhibición. Son los responsables de última etapa del modelo cinematográfico tradicional, en ellos se encuentra la actividad de proyectar las películas creadas por los productores y que llegan a las salas de exhibición gracias al trabajo de las distribuidoras. Deben proveer al público con una experiencia grata durante su estancia en el cine y su principal modelo de negocio radica en la venta de productos de dulcería, donde obtienen los márgenes restantes para cubrir costos de operación y establecer utilidades.
    • Deben entablar una negociación con los distribuidores o en su caso directo con productores, quienes estén ellos mismos distribuyendo su película, para lograr un catálogo de productos que les permitan programar una oferta de entretenimiento que sea de atractiva demanda para los consumidores.
    • Por lo anterior y por lo general, se busca contar con las producciones que aseguren el mayor número de asistentes posibles, esto debido a que más allá de los ingresos generados en taquilla, el interés principal radica en que a mayor número de audiencia mayor el tráfico de comensales a las dulcerías, lo que aumenta las posibilidades de venta.
    • Es así que tienen privilegio las películas denominadas blockbusters y los títulos que se encuentren respaldados por grandes estudios de Hollywood, además del portafolio de productos que administran las grandes distribuidoras nacionales.
    • Partiendo de lo anterior, en la cadena consecutiva que ha manejado hasta este momento, una película que carece de conexión con el público, que no obtiene un buen acuerdo de distribución, por lo general ve difícil encontrar la luz de los proyectores en los principales circuitos de exhibición comercial, algo que en gran porcentaje sucede a la cinematografía nacional.
    • En los últimos años y ante la disminución en la oferta principal de los productos de Hollywood, los exhibidores han encontrado en al cine mexicano una ventana de oportunidad para conectar con una parte específica de la audiencia, sin embargo es necesario que la producción cinematográfica nacional atienda las necesidades de los contenidos que demanda este público y deje de lado un poco las historias de autor, mismas que en gran media inundan la oferta del cine hecho en casa.
    • El cine mexicano tiene casos de éxito que sirven como referencia para justificar la creación y el fomento a la producción de títulos de índole comercial, en donde: buenas películas + buena distribución = ventanas de exhibición comercial. Esto no significa que la película vaya a ser un éxito, pero asegura al menos una primera recepción por parte del público y le abre otras ventanas de comercialización en donde podría encontrar nuevos modelos de negocio que le permitan algún grado de rentabilidad.

En esta ocasión, y para ya no extendernos más en la presente publicación, existe la oportunidad para el cine mexicano de remontar y ganar terreno perdido ante el domino hegemónico de los contenidos extranjeros: la unión de sus actores principales: productores, distribuidores y exhibidores.

En 2013 y 2014 se demostró la capacidad del cine mexicano por atraer masas de espectadores a los complejos cinematográficos, mismos que demostraron lealtad y preferencia por las producciones locales, dando una segunda oportunidad a la producción nacional, la cual tenía años de haber sido olvidada y enviada a un plano de consumo de casi tercer grado: después del cine de Hollywood e incluso después de las producciones independientes y de arte extranjeras.

Hasta esta fecha de 2015 y con proyecciones no alentadoras para 2016, el cine mexicano podría perder esa conexión que logró en los años pasados con su audiencia, esto debido a un resurgimiento en la oferta de los principales estudios de Hollywood aunado a los pobres contenidos de entretenimiento que ofrecen las producciones nacionales.

La invitación es general, pero tiene una base. Tanto distribuidores como exhibidores están dispuestos a trabajar con productos locales, siempre y cuando estos tengan la capacidad de establecer una identificación con los mercados meta que asisten a las salas de cine. ¿Tiene los productores la capacidad de realizar un material que pueda catalogarse como productos fílmicos de entretenimiento?

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Palomiando, todos los derechos reservados. Alonso Valdés Morales

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2 thoughts on “En la unión se encuentra el futuro del cine mexicano.

  1. Primero hay que aclarar que “buena película” no es equivalente a pelicula comercial. Hay buenas películas festival eras y malas películas comerciales (las que acapararon la taquilla en 2013 y 14. También hay un factor omitido en la disertación, que resulta ser de máxima importancia en lo que a éxito comercial se refiere, que es la promocion. El productor nacional no tiene los recursos para costear un buen lanzamiento y los distribuidores no quieren arriesgarse, así que el cine de casa entra y sale de cartelera sin que nadie se entere.
    Y para terminar, no solo es la dulcería la que le llena los bolsillos al exhibidos. Los cine minutos representan un ingreso importante pero a la vez ahuyentan a los espectadores que, habiendo pagado 50 o 60 pesos por entrar, no están dispuestos a tragarse media hora de su vida viendo comerciales. Por todo esto Netflix va ganando terreno.
    Hasta la próxima.
    Anna

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