Eddie Reynolds y la búsqueda de un culpable.

Eddie Reynolds y los ángeles de acero. Nueva Era Films. Palomiando.
Después de un fallido estreno que les costó presencia en las principales marquesinas de la exhibición cinematográfica, Eddie Reynolds busca a un culpable, cuando esto es parte de la naturaleza de la industria.

En los últimos días se ha debatido en medios de comunicación y redes sociales, sobre un interesante fenómeno que demanda estudiar el caso específico del desempeño de uno de los más recientes estrenos del cine mexicano en las principales salas de exhibición comercial del país, nos referimos a Eddie Reynolds y los ángeles de acero, película que incluso con la entretenida propuesta que presentó al público, por diversos factores no logró despegar en la taquilla y le costó su presencia en las marquesinas.

Si bien, puede que su servidor haya sido de los pocos mexicanos que tuvo la oportunidad de ver esta película en la pantalla grande, debemos ser honestos con nosotros mismos y reconocer que aunque es una propuesta entretenida, palomera, amena para pasar el tiempo, tampoco es una historia sobresaliente cuyos valores de producción le permiten destacar en la preferencia de la audiencia, por lo que su fracaso queda dictaminado por una conjunción de factores específicos, más que por la falta de apoyo del sector de la exhibición, como lo expresó abiertamente el actor Damián Alcazar.

En antiguas publicaciones de Palomiando hemos profundizado en la situación actual del cine mexicano, el porqué de sus triunfos y fracasos; sobre si es arte o negocio, y quiénes son los más afectados cuando los resultados generales indican años constantes de pérdidas de recursos públicos destinados a la producción y promoción de la cinematografía nacional, que respalda su actividad en parámetros de medición cultural, ya que no se puede enfrentar a rangos de índole industrial.

Para comenzar con este ejercicio; ya que no es otra cosa y lo hecho, hecho está, decidimos tomar la carta abierta que publicó Damián Alcazar y sobre la misma destrozarla, bueno, comentar nuestro punto de vista que es de enfoque industrial y por ende no concuerda con el del actor, al quien de antemano aprovechamos para aclarar que le respetamos mucho, su carrera de actuación. El que entendió, entendió.

CARTA ABIERTA DE DAMIÁN ALCÁZAR

Queridos amigos:

Se acaba de estrenar la película “Eddie Reynolds y Los Ángeles de Acero”, en la cual participo con algunos de los mejores actores de México [Pues sí son buenos actores, pero no los mejores, lo que coloca al producto en los cuadrantes bajos de los segmentos de consumo. Una película destinada a un mercado ≥ 35 años, con una temática para los Chavo-rucos quienes no son los más afectos en saturar las salas de cine]. “Eddie” tuvo funciones completas en cartelera sólo siete días [esto es parte de los acuerdos estándar que celebran los distribuidores y los exhibidores, se hace una negociación sobre el arranque de la película en la taquilla y sobre ese desempeño se acuerda el futuro de la misma en la cartelera, no cumple con los parámetros esperados, se va, cumple, se queda; supera, hablemos de más pantallas]. Una película bien realizada, con buenas actuaciones de todos mis compañeros, con una historia bien contada [eso es cierto, nos gustó mucho la película, por eso estamos estudiando el porqué no funcionó su área comercial]. Una película divertida que fue coproducida por las diferentes instancias de apoyo gubernamental [como casi todas, de lo contrario no existiría el cine mexicano], pero, como ocurre con la mayoría de las películas mexicanas [bien dicen que si es una constante, entonces el problema es interno, no externo, entonces si es con la mayoría, ¿qué está haciendo mal el cine mexicano?, con muy poco presupuesto para la cobertura de publicidad [pues sí, deficientes planes para gestionar los recursos, ineficientes presupuestos y elevados e inflados costos totales de producción, hacen del cine mexicano un verdadero milagro, mismo que se sostiene de frágiles hilos ligados a los recursos públicos, los cuales incluso apoyan la distribución y en un futuro la exhibición, y aún así, ¿todavía les falta dinero para la importante actividad de publicitar su película?] y sin el respaldo total de los exhibidores, quienes ven el cine únicamente como negocio [¿Sabe usted cuánto cuesta un cine nuevo?, ¿cuántos millones se invierten y deben recuperarse?, al parecer no y por lo mismo para el exhibidor y para casi todas las partes involucradas en el quehacer cinematográfico, esto es negocio y no otra cosa, no se tiene obligación alguna de apoyar productos que ponen en riesgo esquemas financieros.] .

Estos señores regidos por las ganancias económicas deciden el presente y el futuro de nuestro cine [Este discurso es erróneo y anticuado, el público es el que decide el futuro de un producto fílmico de entretenimiento y con éste el de la industria, además hay que comer, no se trata sólo de ganancias económica sino de modelos de negocio y financieros]. Y es debido a las decisiones arbitrarias del mercado (neoliberal), que nuestro cine está en bancarrota económica y moral (aunque paradójicamente premiado de manera constante en el extranjero) [otro discurso anticuado proveniente del famoso TLCAN, el cual si se examina con cuidado sí protege en alguna medida al cine mexicano, el cual simplemente no está a la medida del público. Ahora los premios y reconocimientos internacionales que el cine nacional ha logrado, no se pueden traducir en boletos vendidos en taquilla, de hecho la lógica indica que entre más premios menos afecto comercial tiene, y este argumento no aplica para Eddie, título creado con fines comerciales, pese a lo que diga el realizador]. Dictaminar que un número de boletos vendidos en la primera semana de exhibición marque un límite para que las películas sigan en cartelera, echa de las salas a nuestras producciones sin dar tiempo a que sean conocidas por un público vasto y variado que podría disfrutarlas [Bienvenido al siglo XXI, el efecto boca en boca no es igual hoy al de años pasados, las nuevas tecnologías de comunicación y las redes sociales aceleran este proceso para bien o para mal. Ya no se puede emplear de excusa el: es que no nos dan tiempo para que el público nos recomiende.].

Esto ocurre constantemente con la inmensa mayoría de las películas mexicanas, algunas de ellas verdaderas joyas de nivel internacional, que se pierden al serles negadas las pantallas necesarias para su exhibición [Cuidado, se están mezclando de nuevo los argumentos y por lo mismo se refutan entre sí. Eddie es entretenida, pero no una joya de nivel internacional. Ahora, tanto para distribuidores como para exhibidores esto es negocio, así que no es que se le rechacen el número de pantallas que el ego y capricho demanden, simplemente se prospecta el número necesario de espacios en los cuáles el producto puede funcionar, ¿porqué saturar los cines con una película que la gente no consumirá?, ¿porqué tener salas vacías? Se requiere de un flujo específico de espectadores que no sólo paguen el boleto de entrada, sino que también consuman en la dulcería]. ¿Hasta cuándo estas decisiones regirán el fracaso de nuestro cine? [Hasta que aprendan a hacer cine, no sólo es producir una película, hay muchas actividades olvidadas y necesarias en la cadena de valor de un producto cinematográfico, que no me corresponde compartir, ya que cada quien tiene que hacer su tarea] ¿Tenemos que recordarle al gobierno mexicano que el cine no sólo es diversión? ¿Recordarle que el cine es también una disciplina, una manifestación artística y cultural de los pueblos y que se debería respaldar en su etapa más importante que es la exhibición? [De nuevo nos deja entrever lo anticuado del discurso, desde hace años, muchos años, la exhibición no es la etapa más importante para un producto fílmico de entretenimiento, ésta se ha convertido en una ventana más de marketing, que de obtener buenos resultados por su paso en las marquesinas, la producción asegura una buena vida en el resto de las ventanas comerciales. Pensar que el cine termina en la pantalla grande, es destinar desde una inicio el producto al fracaso.]

Medir el cine mexicano de la misma manera con la que se mide al cine de Hollywood impide el crecimiento de nuestra industria y propicia la ignorancia del público respecto a la producción nacional o del cine de calidad de todo el mundo, lo que deriva en una pérdida económica en la producción, una mala percepción del público respecto a nuestro cine y la carencia de identidad de la cinematografía mexicana. [¿Dónde estuvo usted en el 2013?, ese año el cine mexicano demostró que todo este párrafo es una falacia y el reflejo de la mediocridad, establecer parámetros de medición específicos para el cine mexicano no lo incentiva a crecer, sino a seguir como está: por la cuerda floja, con pasos trémulos. La pérdida económica es del Estado, es de los recursos del  pueblo. Todos los involucrados en la producción de una película cobran su trabajo, en gran medida de los fondos públicos, si cobraran de la taquilla, se preocuparían entonces por hacer y promover películas que funcionaran. El cine mexicano tiene identidad, pero no es la que conecta con las audiencias masivas, que son de las que pretenden sacar una ganancia].

Muchos de los involucrados en el quehacer cinematográfico creemos que IMCINE puede y debe encabezar una iniciativa, una petición constante para la apertura de diferentes centros cinematográficos, con la mejor infraestructura técnica como la de la Cineteca Nacional, tanto en la Ciudad de México como en todas las ciudades importantes del país [Buena suerte con esto, ¿entonces lo que propone es mandar al cine mexicano a circuitos culturales, a subsidiar también la exhibición porque no pueden competir o no quieren? El cine mexicano tiene casos de éxito, usted es parte de esos casos de éxito, por qué la queja ahora, le prometieron su salario de la taquilla y ya vio que nada más no va a dar]. Sólo con una iniciativa constante de parte de las instancias culturales existentes podremos aspirar a equilibrar las condiciones de desventaja de la cinematografía mexicana respecto al mercado empresarial y de una vez por todas sentar las bases de una verdadera industria cinematográfica en México. Si no, ¿cuándo? [lo que propone es todo lo contrario para establecer una verdadera industria. El cine mexicano podrá evolucionar a un esquema industrial el día que se dejen de dar fondos públicos y cada quien vea cómo y dónde rascar para hacer su película, entonces comprenderán el riesgo de inversión y procurarían hacer propuestas que tengan vida en la taquilla, de lo contrario pondrían en riesgo su patrimonio, como actualmente ponen en riesgo el de todos los mexicanos.]

Saludos.

Damián Alcázar

 

Regresamos entonces para cerrar con algunos puntos críticos que se conjugaron en el bajo desempeño que Eddie Reynolds obtuvo en su fin de semana de estreno, resultado que determinó su corta vida en las marquesinas del país. Cabe aclarar que son algunos elementos y que teniendo oportunidad se profundizará en los mismos.

  1. No tuvo buena campaña publicitaria.
  2. La mayor competencia para el cine mexicano, es el cine mexicano mismo.
  3. Saturación de películas mexicanas en la oferta de cartelera.
  4. El público está dispuesto a ver cine mexicano, pero no todo el que se le ponga en frente.
  5. Producto destinado a un segmento de mercado que no es prioritario en el consumo de la experiencia cinematográfica.
  6. Errado estudio de mercado y desconocimiento del público.
  7. El Estado, con los recursos públicos, pagan los platos rotos.

Este tema no es nuevo en Palomiando, por lo que los invitamos a leer nuestras publicaciones que profundizan en esta materia y en donde retomamos la premisa básica de ambos textos.

Aunque en esta ocasión, el producto fílmico es de calidad comercial y tiene elementos que reducen su riesgo, la magia de esta industria es que sigue poseyendo escenarios que no se pueden predecir, con todo a favor, existen ejemplo a lo largo de la historia del cine, en donde nadie esperaba el triunfo o fracaso de algunas películas, este es un caso más.

Mientras la prensa tendrá carnita de donde cortar, la modesta inversión que Nueva Era Films destinó a la promoción de este producto no debe representarle una pérdida económica, aunque tampoco esperen ganancias. Los exhibidores tuvieron una oferta más en su programación y la posibilidad de vender palomitas, refrescos y combos, así que también debieron haber quedado tablas o al menos sacar algo de ganancia. Por su parte, el equipo de producción, creativo y staff total del proyecto, no creemos que hayan trabajado de gratis, debieron haber cobrado su salario, que algunos los conozco y son elevados, por lo que ganar o no en taquilla, es lo de menos, ellos ya cobraron. ¿Quién pierde? Como de costumbre el pueblo, ya que este producto empleó fondos del Estado para su realización, mismos que nada más no volveremos a ver, y añadimos una película más al botadero del cine mexicano, próximamente en Netflix o de a $10.00 o $15.00 pesos en Walmart.

¿Qué será del cine mexicano? ¿Cambiará la historia o seguirá igual? ¿Será un cambio positivo o negativo? Eso sólo el tiempo lo dirá.

RECOMENDAMOS: Cine mexicano 101 – No es culpa del distribuidor. Es culpa de la producción.

RECOMENDAMOS: ¿Quién gana y quién pierde en el cine mexicano?

¿Ustedes qué dicen? ¿Qué película planean ver el fin de semana?, ¿qué les pareció? No olviden compartir esta página con sus redes sociales para que todos estén enterados de la información más relevante de la industria cinematográfica en México. Si tienen algo que decir, con toda confianza, es un foro abierto en donde con gusto leeré sus comentarios. Que los conteste es otro cantar.

Palomiando, todos los derechos reservados. Alonso Valdés MoralesDa click en el logo para ver más publicaciones.

2 thoughts on “Eddie Reynolds y la búsqueda de un culpable.

  1. Quiubo Mr. Alonso.

    Estaba echándome una vuelta por tu blog y terminé en esta publicación. Está muy interesante el análisis frío del cine frente al business. Lo que estaría chingón para darle mayor confianza al lector es tener fuentes de los datos y afirmaciones que se hacen. Sólo porque se dicen cosas rudas, como que los creadores no le invierten. No estoy diciendo que no sea así en este caso, sólo es saber que estamos leyendo algo informado y poco a poco ir confiando más en tus datos, con menos formalismos.

    Por otro lado. ¿Te acuerdas que en Monterrey se hacía el ciclo “CINEMARK A LA MEXICANA”? Sabes si hay otros esfuerzos parecidos. Se me hacía una gran idea… las salas estaban casi llenas, y te empapabas de la cultura fílmica mexicana reciente. En esa época tuve mi mayor consumo de cine mexicano contemporáneo: en parte por la idea ingenua de “apoyar a la banda” (Zapata me quitó esa intención para siempre); y en parte por ciclos como este que te permitían recapitular lo que se había hecho en los últimos dos años en México.

    Abrazo, compadre.

    1. Mi estimado Chava,
      Muchas gracias por el aporte compadre. Te comparto que aún algunas de las fuentes no pueden ser citadas y que también mucho de lo que aquí se comparte es parte de la experiencia ganada a través de los años. Como quiera espero y pronto poder ir liberando información de mucha más utilidad para la industria y la comunidad.
      Fuerte abrazo!

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